jueves, 19 de agosto de 2010

Bebe el agua de tu misma cisterna.

Antiguamente en las fincas, cuando el agua potable no se conducía en cañerías, todo finquero tenía que hacer su propio pozo de agua para poder cubrir sus necesidades. Desde ese entonces, un terreno con un nacimiento de agua, o, con capacidad de poder encontrar mucha agua en su subsuelo, ha sido muy, pero muy preciado y valorado.

Actualmente, aún y cuando, ya hay agua potable en casi cada rincón de las naciones, se sigue sobrevalorando un terreno con un río, con un nacimiento de agua, o, con un posible caudal bajo su subsuelo. Espiritualmente, nosotros vemos que las personas que buscan a Dios constantemente, son como esos terrenos preciados y preciosos que tienen agua todo el tiempo. La misma escritura nos lo dice así: "Bebe el agua de tu misma cisterna, y los raudales de tu propio pozo" (Proverbios 5:14). ¿Qué significa esto en términos corrientes? Bueno, significa que ciertamente es bueno tener a una persona con cierto conocimiento de Dios que nos ayude a buscarle, que nos instruya en su camino, que nos muestre cuál es la forma para intimidar más con Dios, pero... que la INTIMIDAD PERSONAL con Dios es la que debe de regir nuestras vidas.

¿Por qué? Por la simple razón de que Dios tiene un própósito divino para cada persona, no todos tenemos el mismo destino espiritual o la misma labor espiritual en éste mundo. En un hospital por ejemplo, usted puede decir Dr. Castellanos, Dr. Figueroa, y Dra. Ramirez... pero, resulta que tienen diferentes especialidades. Quizás tienen los mismos principios básicos para salvar una vida, pero resulta que el Dr. Castellanos es cardiólogo; el Dr. Figueroa es neurólogo, y la Dra. Ramirez es pediátra, conviven en el mismo hospital pero sus fines son diferentes. Meditemos.

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