lunes, 28 de febrero de 2011

Alzate en contra de mis angustiadores.

¿Quién no se angustia cuando los enemigos lo persiguen? ¿Quién no pierde el sueño cuando tiene enemigos?.

El Rey David tuvo durante sus cuarenta años de reinado a muchos enemigos. Algunos eran muy poderosos, tan poderosos que a pesar que David tenía la certeza que Dios le había puesto por Rey de Israel, y que lo respaldaba en todo, Davir perdía el sueño en ocasiones. Fue por ello que un día escribió: "Levántate, oh Jehová, en tu ira. Alzate en contra de la furia de mis angustiadores, y despierta el juicio que mandaste". Salmoa 7 y verso 6. ¿Qué angustia tan grande tenía David, que siendo tan poderoso tuvo que recurrir a Dios para que lo defendiera?. Esa es la actitud que debemos tomar nosotros siempre. No sentirnos autosuficientes ante la vida, ante los problemas, ante los enemigos ocasionales que tengamos. Recurrir a Dios siempre y en todo es nuestra solución.

El conoce nuestra vida, El conoce los planes del enemigo, por ello, solamente El puede desvaratarlos y darnos liberatad, paz, y por supuesto, una salida airosa de cualquier problema o de cualquier enemigo. Meditemos.

domingo, 27 de febrero de 2011

Y esperaré...

En uno de los tantos días en que David estuvo en aflicción escribió: "Escucha, oh Jehová mis palabras, está atento al clamor de mi voz, porque a tí oraré... Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de tí... Y ESPERARÉ". (Salmo 5:1-3).

¿Cuántas veces no andamos tambíén nosotros en angustias? ¿Cuál será el día de nuestra corta existencia, en que no tengamos un problema o un contratiempo serio? ¿Qué haremos el día del dolor y el luto? David, sabiamente nos aconseja: "Levantémonos de mañana, clamemos a Jehová, pero ESPEREMOS". Ese quizás es nuestro problema mayor. Claro que creemos en un Dios, claro que creemos que es un ser muy superior al hombre, y el cual es no solamente su creador sino también su ayudador... pero cuánto nos cuesta ESPERAR en él.

Dios es nuestro consuelo, nuestro alivio, nuestro guía, nuestro amigo, nuestro Padre. Pero todo lo que desea es que tengamos paciencia cuando le pedimos algo. Quizás los motivos superficiales los entendamos ahora, como aprender a pedir, aprender a recibir, aprender a obtener respuestas, etc. Pero los motivos profundos quizás los entendamos hasta la eternidad. Mientras tanto, seamos pacientes en Dios. Medtimeos.

sábado, 26 de febrero de 2011

Mientras haya oportunidad.

La tarde de ayer, debido a una tormenta fuertísima fuera de temporada, se nos fue la luz en media capital, casi todas nuestras actividades fueron modificadas, pues sin energía eléctrica hoy en día casi no funciona nada en un hogar.

Terminamos la noche meditando a la poca luz de casa, y uno que otro reflejo de personas que tienen en sus viviendas energía solar, o, energía alternativa para casos como el de ayer. Fueron no más de cinco o seis horas sin energía, pero alteraron nuestra forma de vida. Los que tienen energía solar, no sufrieron nada. Los que tenemos algún tipo de energía alternativa, medio la pasamos con lámparas de acampar, lámparas de batería recargable, etc. Pero los que no tenían nada de eso, tuvieron alguna esperanza con velas hasta que éstas se agotaron, luego a dormir. Nos hizo meditar dicha situación en la ocasión en la que Jesús dijo: "Entre tanto que estoy en el mundo, LUZ soy del mundo" (Juan 9:5).

Todo aquél, que hoy, no aproveche la oportunidad de intimidar con Jesús mientras se pueda sufrirá TODOS los problemas que traiga la ausencia de Jesús, serán como aquellos que pronto miran morir sus velas. Aquellos que intimiden un poco más, sufrirán menos los problemas, y sus esperanzas irán un poco más haya pues serán como quienes tienen energía alternativa. Pero, quienes hayan intimidado mucho con Jesús, no sufrirán NADA de la obscuridad que viene, serán como aquellos que tenían energía solar y que todo funcionaba en casa, mientras fuera habra caos. Meditemos.

viernes, 25 de febrero de 2011

Dos maldiciones.

Se ha preguntado usted por qué cada vez que hace su trabajo hay problemas, que si vende un terreno, hace falta un papel que antes no había que tener; que la persona que firma no llega; que al cheque le pusieron mal el año; que el plano hay que renovarlo; que hace falta una medida en la escritura, etc.

Y si una mujer está embarazada, que las naúseas, que los mareos, que los vómitos, que el reposo, que no se puede dormir, etc. ¿Sabe el por qué de tantas molestias en hombres como en mujeres? Pues simplemente porque son dos maldiciones que Dios nos dió a causa del pecado. A la mujer le dijo primeramente: "Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz a tus hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de tí" (Génesis 3:16). La maldición a la mujer fue triple: Dolores múltiples, su deseo (voluntad) estará sujeta a su marido, y, él se enseñoreará de ella. Aunque usted no lo crea: "El primer machista de la historia humana... Dios", como castigo al pecado. Al hombre le dijo: "Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé, maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida" (Génesis 3:17). La maldición del hombre fue doble, maldición y trabajo forzado por la tierra, y, angustia en los tiempos de comida.

¿Es usted mujer y se molesta por los dolores de parto, y por tener qué sujetarse a la voluntad de su esposo? Hable con Dios, y que sea él quien la guíe. Es usted hombre y no entiende por qué a cada hora de comida tiene que haber disgusto, y por qué el trabajo cuesta que le rinda frutos. Hable usted con Dios, y que sea él quien le explique. Meditemos.

jueves, 24 de febrero de 2011

Dios es real.

Hoy en día es increíblemente común encontrar personas que no creen en Dios. La gran mayoría sí lo cree, aún y cuando lo viven muy de lejos, pero muchos siguen sin creer en él. Dios fue real ayer, lo es hoy, y lo será mañana. Todo depende de la relación que uno tenga con él para poder sentirlo más a plenitud.

Decimos que Dios fue real ayer porque podemos leer las vidas de Abraham, de Enoc, de Noé, de David, etc. que nos hablan de su relación y de los resultados que tuvieron al comunicarse con Dios. Decimos que Dios es real hoy porque muchos podemos dar testimonio de que hemos estado en situaciones muy pero muy angustiantes, y las respuestas o las soluciones que hemos encontrado a dichas angustias, simplemente no podían venir de una idea humana, tuvieron que venir de alguien muy superior. Y, tenemos fe, precisamente por las experiencias pasadas, de que Dios siga siendo real mañana para nuestros hijos y nietos. El nos dijo: "Yo estaré con vosotros siempre".

La única forma que tenemos para comprobar que Dios es real, es depositando nuestra confianza en él, y entonces, veremos resultados. Es increíble cómo depositamos nuestra confianza en seres humanos todos los días, personas que nos han fallado y que nos fallan, pero nos cuesta depositar nuestra confianza en Dios. Meditemos.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Fariseísmo: Cuando las leyes del hombre están por encima de las leyes de Dios.

Llegado el tiempo en que Jesús había de morir, nos narra la historia que Judas el discípulo traidor, fue con una fuerte guardia a tomarlo preso. Luego de que se hiciera así, Jesús fue llevado a la casa de Anás y de Caifás, primeramente. ¿Por qué Jesús es llevado a la casa de los religiosos, en lugar de ser llevado a una prisión, si estaba siendo tomado como prisionero?(Juan 18:13).

Simplemente, porque la muerte de Jesús fue una conspiración religiosa que se disfrazó de conspiración política. Vea usted los acontecimientos: Uno, es tomado prisionero por la guardia de los religiosos, no por la guardia romana (Juan 18:3). Dos, es llevado como último recurso al Pretorio, lugar de reunión romano, lugar al que dicho sea de paso los religosos no entran para no "contaminarse" (Juan 18:28). En otras palabras, para los fariseos era menos pecado conspirar por la muerte de un hombre, que poner los pies en un lugar gentil. Tres, los religiosos claman porque "entre ellos" hay una ley que les permite "condenar" a un hombre, pero no les permite "matarlo personalmente", así, le pasan la braza a quienes sí tienen costumbre de hacerlo, los militares romanos (Juan 18:31).

Hoy, muchos creyentes vivimos bajo esas mismas condiciones religiosas, TENEMOS NUESTRAS PROPIAS LEYES, bajo las cuales nos permitimos condenar a alguien, pero, como esas mismas leyes no nos permitan matarlo, entonces le endozamos el señalamiento y la condenación a otros. No permitimos que muchos conozcan a Dios, porque lo que mostramos de él, son solamente sus juicios, sus rechazos, sus leyes, pero no mostramos su bondad, su amor, su misericordia, su deseo de perdonar a quienes quieren ser perdonados. Olvidándonos así, de que una vez nosotros también estuvimos del lado que hoy señalamos y condenamos. Meditemos.

martes, 22 de febrero de 2011

La corta línea del tiempo.

Nuestra generación ronda los sesenta años, la de nuestros hijos ronda los treinta. En apariencia ¿Quién tiene menos tiempo de vida? La lógica nos dice que nosotros. Sin embargo, estamos viviendo, especialmente en latinoamérica, tiempos de mucha violencia, de mucha corrupción, de mucha tribulación. Eso, hace una diferencia y muy grande.

En tiempos de nuestros abuelos las enfermedades asomaban su cabecita a los cincuenta, sesenta, y en algunos casos a los setenta años. A nosotros nos asomaron a los cuarenta y cincuenta. De la generación que hoy tenemos sesenta años, es difícil encontrar a alguno de nosotros sin una dolencia. Nuestros hijos están padeciendo enfermedades a los veinte y a los treinta. Conclusión, la línea del tiempo se nos está reduciendo y mucho. Pero, a qué viene toda ésta loca reflexión. A que sólo porque alguien tiene treinta años, no implica que vaya a vivir más que aquellos que tenemos sesenta. Pues si el de treinta va a vivir treinta y cinco, solamente tiene cinco años por delante. Mientras que si el que hoy tiene sesenta y va a vivir setenta, le quedan diez.

Si hoy tuviéramos que entregar cuentas con Dios (porque lo hay, aún y cuando mucha gente lo niegue). ¿Qué cuentas entregaríamos? ¿Qué legado le dejamos a nuestra familia? ¿Qué ejemplo dimos a los nuestros? ¿Qué herencia espiritual les dejamos? ¿Querrá alguien ser como nosotros fuimos? ¿Habremos vivido o solamente habremos sobrevivido todos éstos años? Meditemos.