Así inicia el salmo 128: "Bienaventurado el todo aquél que teme a Jehová, y que anda en sus caminos" ¿Por qué? Pues el mismo mismo salmo nos lo explica: "Cuando comiere el trabajo de tus manos (en otras palabras será fructífero), bienaventurado serás y te irá bien".
¿Quién es aquél insensato que quiere trabajar por gusto? ¿Quién aquél que no desea ver el fruto positivo en sus labores? Todos trabajamos para tener una ganancia, una ganancia que nos permita cubrir nuestras necesidades mínimas. Pero, cuando tememos a Dios, y ese temor (éste es un temor de respeto no temor de miedo) nos hace cumplir con sus mandamientos, y eso, a su vez, nos trae bendición. Mire cómo continúa la bendición en el salmo: "Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa" ¿Qué significa eso? Pues que abrá paz en el hogar, que la mujer será una esposa fiel en sus labores de la casa, que también dará bienestar a sus vecinos a eso se refiere con "a los lados". Tus hijos serán como plantas de olivo alrededor de la mesa. Esto quiere decir que los hijos serán hijos de paz, pues del olivo se sacaba el aceite de la unción para el sacerdocio en el antiguo israel.
La clave pues está en tenerle a Dios un temor reverente, un temor por respeto. Y depositar en El nuestra fe, todo nuestra confianza, y todo nuestro ser. Creer que El es capaz de bendecirnos, bendecir a nuestras parejas, y por supuesto, al fruto de ese amor... los hijos. Meditemos.
sábado, 31 de julio de 2010
viernes, 30 de julio de 2010
Y se fueron pues...
Con cuánta ilusión esperamos casarnos, formar un hogar estable, tener nuestros hijos, poderles proporcionar lo que necesitan para su formación física y material, pero, ¿hemos pensado aunque sea lejanamente en su formación espiritual?
No tenemos duda en cómo iniciar su formación física, que si se les da leche de pecho, o leche especial, o la mejor nutrición, etc. Para su formación material buscamos los mejores colegios, universidades, puestos de trabajo, etc. Pero, ¿y lo espiritual?. La Palabra de Dios nos indica que: "Instruyamos al niño en su camino, y aún cuando llegue a viejo, no se apartará de ese camino bueno" (Proverbios 22:6). ¿Cómo lo instruimos? Bueno, algunos pasos serían: si aún no nos hemos casado, oremos por una buena mujer o un buen hombre como compañeros; si ya estamos casados, intercedamos por nuestra compañera o compañero de vida para caminar con el mismo sentir. Si no tenemos niños aún, oremos para tenerlos primero y luego para poder ser capacitados y guiárlos en los buenos caminos. Si ya los tenemos oremos por ellos todos los días, pues si nos preocupamos por su comer y su vestir material ¿cuál es la razón para dar por sentado que espiritualmente están cubiertos?
Los niños dependen de nosotros y si nosotros no dependemos de Dios... aliviados estarán nuestros hijos como decimos en nuestro medio. No podemos pedir un buen esposo o una buena esposa para nuestros hijos, si no hemos hecho nuestra parte para entregar un buen esposo o una buena esposa. ¿Cómo no esperar un vaina o una mujer ligera para nuestros hijos, si no los hemos enseñado a elegir lo correcto? ¿Que el amor es ciego? Mentira. Dios dijo: "Si escucháreis hoy mi voz, y la obedeciéreis, yo os bendeciré en todas tus entradas y en todas tus salidas" (Deuteronomio 28). El que un hijo se vaya... es una nuestras salidas. Cómo salga, no sólo depende de ellos sino en gran parte de nosotros. Meditemos.
No tenemos duda en cómo iniciar su formación física, que si se les da leche de pecho, o leche especial, o la mejor nutrición, etc. Para su formación material buscamos los mejores colegios, universidades, puestos de trabajo, etc. Pero, ¿y lo espiritual?. La Palabra de Dios nos indica que: "Instruyamos al niño en su camino, y aún cuando llegue a viejo, no se apartará de ese camino bueno" (Proverbios 22:6). ¿Cómo lo instruimos? Bueno, algunos pasos serían: si aún no nos hemos casado, oremos por una buena mujer o un buen hombre como compañeros; si ya estamos casados, intercedamos por nuestra compañera o compañero de vida para caminar con el mismo sentir. Si no tenemos niños aún, oremos para tenerlos primero y luego para poder ser capacitados y guiárlos en los buenos caminos. Si ya los tenemos oremos por ellos todos los días, pues si nos preocupamos por su comer y su vestir material ¿cuál es la razón para dar por sentado que espiritualmente están cubiertos?
Los niños dependen de nosotros y si nosotros no dependemos de Dios... aliviados estarán nuestros hijos como decimos en nuestro medio. No podemos pedir un buen esposo o una buena esposa para nuestros hijos, si no hemos hecho nuestra parte para entregar un buen esposo o una buena esposa. ¿Cómo no esperar un vaina o una mujer ligera para nuestros hijos, si no los hemos enseñado a elegir lo correcto? ¿Que el amor es ciego? Mentira. Dios dijo: "Si escucháreis hoy mi voz, y la obedeciéreis, yo os bendeciré en todas tus entradas y en todas tus salidas" (Deuteronomio 28). El que un hijo se vaya... es una nuestras salidas. Cómo salga, no sólo depende de ellos sino en gran parte de nosotros. Meditemos.
jueves, 29 de julio de 2010
¿Existen todavía los buenos líderes?
Hoy en día la iglesia está siendo atacada por un mal que se está volviendo endémico, la vanagloria. Antes de que hubiese un avivamiento de la Palabra de Dios, es decir una aceptación al grado en que hoy vemos, cualquier líder se conformaba con ser un líder a secas. Ahora que el evangelio está avanzando poco a poco en todas las naciones, en todas las culturas, en todos los idiomas, y eso, está cambiando también el actuar de muchas personas.
En los tiempos de Jesús usted mira que El mismo instituyó a 12 apóstoles, a quienes luego añadió a Pablo; instituyó 72 discípulos; y a su partida los suyos instituyeron 7 diáconos. Habían habido y había profetas, sumo sacerdote, sacerdotes y punto. Hoy, usted ya encuentra títulos "inventados" dentro de la iglesia. Hay "seudo doctores", hay "seudo apóstoles", hay "seudo profetas", etc. Cualquiera quiere sobresalir a cualquiera costo. Los cinco ministerios de la iglesia siempre estarán, el libro de Efesios lo menciona: Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores, y Maestros (5:11). Pero, NO son "autoproclamados", no es por "autonombramiento", es por un "don" de Dios.
No es sabio, que confiemos en alguien que se autoproclama "doctor", "apóstol",
o "profeta". Tenemos que pedirle a Dios que nos de el discernimiento necesario para poder seguir a los que realmente son hombres proclamados por EL, pues ellos, son pastores... los otros son asalariados (Juan 10:12). Meditemos.
En los tiempos de Jesús usted mira que El mismo instituyó a 12 apóstoles, a quienes luego añadió a Pablo; instituyó 72 discípulos; y a su partida los suyos instituyeron 7 diáconos. Habían habido y había profetas, sumo sacerdote, sacerdotes y punto. Hoy, usted ya encuentra títulos "inventados" dentro de la iglesia. Hay "seudo doctores", hay "seudo apóstoles", hay "seudo profetas", etc. Cualquiera quiere sobresalir a cualquiera costo. Los cinco ministerios de la iglesia siempre estarán, el libro de Efesios lo menciona: Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores, y Maestros (5:11). Pero, NO son "autoproclamados", no es por "autonombramiento", es por un "don" de Dios.
No es sabio, que confiemos en alguien que se autoproclama "doctor", "apóstol",
o "profeta". Tenemos que pedirle a Dios que nos de el discernimiento necesario para poder seguir a los que realmente son hombres proclamados por EL, pues ellos, son pastores... los otros son asalariados (Juan 10:12). Meditemos.
miércoles, 28 de julio de 2010
¿Quién no quiere tener paz espiritual?
Uno de los elementos que más anhela el hombre de bien es tener paz. La paz, es un estado, una virtud, un elemento, catalóguelo como usted quiera, pero que todos anhelamos tener para poder trabajar y vivir tranquilos. Si algo es horrible es trabajar en un ambiente contrario, moverse en un ambiente hostil, en un lugar en donde uno tiene que cuidarse las espaldas de todos.
Usted podrá decir, pero, es que tener paz espiritual no significa necesariamente que yo tenga paz material... casi está en lo cierto; pues la escritura dice que al tener paz espiritual, lo que sigue es la paz material. El Salmo 119 en los versos 163 y 165 nos aclaran: "La mentira aborrezco y abomino, Tu ley amo... Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo". Según vemos en las escrituras sí hay un secreto para tener paz espiritual, y, que ésta, nos traiga la paz material, AMAR LA LEY DE DIOS. Si nosotros cumplimos los mandamientos de la ley de Dios, si nosotros aborrecemos decir mentiras... esa paz espiritual nos traerá la paz material. Meditemos.
Usted podrá decir, pero, es que tener paz espiritual no significa necesariamente que yo tenga paz material... casi está en lo cierto; pues la escritura dice que al tener paz espiritual, lo que sigue es la paz material. El Salmo 119 en los versos 163 y 165 nos aclaran: "La mentira aborrezco y abomino, Tu ley amo... Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo". Según vemos en las escrituras sí hay un secreto para tener paz espiritual, y, que ésta, nos traiga la paz material, AMAR LA LEY DE DIOS. Si nosotros cumplimos los mandamientos de la ley de Dios, si nosotros aborrecemos decir mentiras... esa paz espiritual nos traerá la paz material. Meditemos.
martes, 27 de julio de 2010
Moisés, Aarón y Samuel.
Muchos entre los creyentes nos preguntamos continuamente: Señor, ¿Por qué no respondes mis oraciones como lo hacías con los antiguos? ¿Por qué siento como que no me escuchas, que estás lejos?. Veamos algunas respuestas en la escritura.
El Salmo 99 en su verso 6 nos dice: "Moisés y Aaraón entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocaron su nombre, invocaban a Jehová, y él les respondía". ¿Por qué?. Veamos. Moisés, era y vivía como el hombre "más manso" sobre la faz de la tierra (Números 12:3), por lo que se sometía a todos los designios de Dios; Aarón, era y vivía como "un Sumo Sacerdote" (Exodo 26:21 y 27:1-2), por lo que ministraba a Dios continuamente y vivía una vida de santidad. Y, por último, Samuel, "escuchaba" la voz de Dios continuamente (1era. Samuel 3:11), y siempre estaba dispuesto a obedecerla con temor.
Quizás esas son las "cualidades" que no tenemos y por las cuales Dios no nos responde. Pero, lo importante es que hagamos nuestra lucha diaria para tratar de alcanzarlas, así, cumplamos nuestro anhelo que, entre paréntesis, también es el anhelo de Dios, tener respuestas y estar agradados. Ciertamente Dios NO es un viejito bueno y cansado que todo lo deja pasar, pero tampoco es un tirano que está pendiente de ver quien peca para destruirlo. Meditemos.
El Salmo 99 en su verso 6 nos dice: "Moisés y Aaraón entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocaron su nombre, invocaban a Jehová, y él les respondía". ¿Por qué?. Veamos. Moisés, era y vivía como el hombre "más manso" sobre la faz de la tierra (Números 12:3), por lo que se sometía a todos los designios de Dios; Aarón, era y vivía como "un Sumo Sacerdote" (Exodo 26:21 y 27:1-2), por lo que ministraba a Dios continuamente y vivía una vida de santidad. Y, por último, Samuel, "escuchaba" la voz de Dios continuamente (1era. Samuel 3:11), y siempre estaba dispuesto a obedecerla con temor.
Quizás esas son las "cualidades" que no tenemos y por las cuales Dios no nos responde. Pero, lo importante es que hagamos nuestra lucha diaria para tratar de alcanzarlas, así, cumplamos nuestro anhelo que, entre paréntesis, también es el anhelo de Dios, tener respuestas y estar agradados. Ciertamente Dios NO es un viejito bueno y cansado que todo lo deja pasar, pero tampoco es un tirano que está pendiente de ver quien peca para destruirlo. Meditemos.
lunes, 26 de julio de 2010
¿Quién es un hombre de bien?
Ya lo compartimos hace unos meses pero consideramos oportuno repetirlo, cuando éramos niños estabamos en la puerta de la casa de nuestra bisabuela Sofía con ella, cuando pasó una señora del barrio con sus hijos. Eran aquellos tiempos en que uno pasaba al lado de alguien, y conocido o no, se daban los buenos días, las buenas tardes, las buenas noches, se deseaba feliz día, o se compartía un "Dios le bendiga" sin interés alguno... simple educación y cortesía.
Luego que se cruzaron los saludos antes descritos, le djimos a nuestra bisabuela: Mamá Sofía, ¿verdad que ellos son buenas personas?. Su respuesta ha quedado grabada en nuestras mentes desde hace casi 55 años: "Mirá á sus hijos dentro de 40 años, y entonces decidí si son buenas personas o no" nos respondió. El concepto hace medio siglo era que según uno educaba a sus generaciones se podía decir que uno era bueno o no. Hoy, ese concepto hasta la educación escolar lo ha cambiado. Pero, Dios nos dice por medio del salmista David: "El hombre de bien tiene misericordia, y presta; gobierna sus asuntos con juicio, por lo cual no resbalará jamás" (Salmo 112:5).
Para Dios, una persona de bien es aquella que vive equilibradamente, que sabe vivir en abundancia y que sabe vivir con escacez; que no se crece por tener más pero que tampoco se cree menos por no tener; que sabe abrir la mano para recibir cuando no tiene, pero que la sabe extender cuando le sobra. Aquella persona que sabe, entiende, y reconoce que lo que tiene no solamente es fruto de su esfuerzo sino de la mano de Dios, y que, sabe y entiende que el que no tiene no necesariamente es por falta de entendimiento sino que en muchos casos, son tratos personales que Dios tiene para con ellos. Los que logran entender esto, ellos son hombres de bien. Meditemos.
Luego que se cruzaron los saludos antes descritos, le djimos a nuestra bisabuela: Mamá Sofía, ¿verdad que ellos son buenas personas?. Su respuesta ha quedado grabada en nuestras mentes desde hace casi 55 años: "Mirá á sus hijos dentro de 40 años, y entonces decidí si son buenas personas o no" nos respondió. El concepto hace medio siglo era que según uno educaba a sus generaciones se podía decir que uno era bueno o no. Hoy, ese concepto hasta la educación escolar lo ha cambiado. Pero, Dios nos dice por medio del salmista David: "El hombre de bien tiene misericordia, y presta; gobierna sus asuntos con juicio, por lo cual no resbalará jamás" (Salmo 112:5).
Para Dios, una persona de bien es aquella que vive equilibradamente, que sabe vivir en abundancia y que sabe vivir con escacez; que no se crece por tener más pero que tampoco se cree menos por no tener; que sabe abrir la mano para recibir cuando no tiene, pero que la sabe extender cuando le sobra. Aquella persona que sabe, entiende, y reconoce que lo que tiene no solamente es fruto de su esfuerzo sino de la mano de Dios, y que, sabe y entiende que el que no tiene no necesariamente es por falta de entendimiento sino que en muchos casos, son tratos personales que Dios tiene para con ellos. Los que logran entender esto, ellos son hombres de bien. Meditemos.
domingo, 25 de julio de 2010
Dios ¿Es tan bueno que no castiga?
Con respecto al mensaje del día de ayer alguien nos escribió comentándonos que él no cree que Dios castigue. Esa es la creencia de muchas personas no sólamente dentro de la iglesia de Jesucristo. Lo hemos dicho en varias ocasiones desde ésta ventana, se tiene la idea de que Dios es un viejito bueno, sentado en su trono celestial, viendo como distracción a todo sus hijos y nietos.
La escritura no nos habla de un Dios así, si estudiamos detenidamente la historia vamos a ver que desde el principio, Dios puso normas mínimas de vida y todo aquél que no las ha cumplido ha sucumbido a su ira. Adán y Eva, la única órden que tenían era no tocar un fruto, lo tocaron y sufrieron el castigo de Dios. En los tiempos de Noé, la orden que tenían era honrarlo a El, no lo honraron como a Dios y destruyó al mundo. En Sodoma y Gomorra, el lesbianismo y el homosexualismo era la orden del día, movimiento horrendo a los ojos de Dios, fueron sepultados en fuego. Israel, la nación elegida de Dios, no lo siguió ni lo honró, Dios se divorció de su pueblo y nos dió cabida a los gentiles.
Hoy, todos los pueblos que no honran las leyes de Dios caerán bajo los mismos castigos. Nos atrevemos a decir que no quitemos los ojos de lugares como Arizona, en Estados Unidos porque Dios dijo: "No atormentéis al extranjero, pues extranjeros fuistes en tierra ajena" (Deuteronomio 10:19), lugar que acaba de autorizar una ley contra los extranjeos, que con sólo tener usted "aspecto" de extranjero ya es digno de persecusión. Y, de naciones como Argentina, que recién acaba de autorizar las bodas entre homosexuales y lesbianas, con ésto más, dádivas de su presidenta incentivando dichas uniones... Meditemos y esperemos.
La escritura no nos habla de un Dios así, si estudiamos detenidamente la historia vamos a ver que desde el principio, Dios puso normas mínimas de vida y todo aquél que no las ha cumplido ha sucumbido a su ira. Adán y Eva, la única órden que tenían era no tocar un fruto, lo tocaron y sufrieron el castigo de Dios. En los tiempos de Noé, la orden que tenían era honrarlo a El, no lo honraron como a Dios y destruyó al mundo. En Sodoma y Gomorra, el lesbianismo y el homosexualismo era la orden del día, movimiento horrendo a los ojos de Dios, fueron sepultados en fuego. Israel, la nación elegida de Dios, no lo siguió ni lo honró, Dios se divorció de su pueblo y nos dió cabida a los gentiles.
Hoy, todos los pueblos que no honran las leyes de Dios caerán bajo los mismos castigos. Nos atrevemos a decir que no quitemos los ojos de lugares como Arizona, en Estados Unidos porque Dios dijo: "No atormentéis al extranjero, pues extranjeros fuistes en tierra ajena" (Deuteronomio 10:19), lugar que acaba de autorizar una ley contra los extranjeos, que con sólo tener usted "aspecto" de extranjero ya es digno de persecusión. Y, de naciones como Argentina, que recién acaba de autorizar las bodas entre homosexuales y lesbianas, con ésto más, dádivas de su presidenta incentivando dichas uniones... Meditemos y esperemos.
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