Alguien preguntó el por qué estudiamos tanto la Palabra de Dios, el por qué le dedicamos tanto tiempo a escudriñarla en lugar de gozar la vida, aprovechar que estamos sanos, que podemos ir y venir a nuestro antojo.
Cuando éramos jóvenes nos inscribimos en una academia de artes marciales, el primer día que llegamos sólo nos presentaron con los alumnos antiguos y nos pusieron en un círculo a que nos defendiéramos ¡como pudiéramos! de un ataque de ellos. El resultado fue catastrófico, golpes, moretes, y chichones por todos lados al día siguiente. Siete o ocho meses más tarde, tuvimos una pelea callejera, ya teníamos la segunda cinta que se otorga en karate, entonces fue que vimos los resultados. Los moretes, los golpes, los chichones y hasta la sangre... pero de los otros. ¿Qué sucedió? El entrenamiento nos había preparado para ese momento del mañana. Esa es la misma razón por la cual le dedicamos o debiéramos dedicarle "tanto" tiempo al estudio de la Palabra.
Si tan sólo pudiéramos ver en mínimo grado el tiempo que viene espiritualmente hablando no dudaríamos en entrenarnos para el mañana. Vienen días muy difíciles en el área espiritual. Esto que hoy vemos de matrimonios homosexuales, lésbicos, corrupción en todo nivel, mentira, engaño, estafas, secuestros, narcotráfico, etc. Es apenas una caricatura de lo que dice Apocalipsis y Mateo 24 que viene. Y por favor, no piense que somos pesimistas. Es que están escritas las profecías y las dijo nada menos que Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre. Meditemos.
jueves, 16 de diciembre de 2010
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Obediencia.
Dice la Palabra de Dios que: "El que sabe hacer lo bueno y no lo hace, peca" (Santigago 4:17). También nos dice que Dios prefiere "Obediencia a sacrificio" (Mateo 12:7).
Imagínese usted la escena, Jesús les dice a sus discípulos: "Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna, y un pollino con ella; desatadla, y traérdmelos, y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita, y luego los enviará" (Mateo 21:3). ¡Ellos sabían hacer lo bueno! ¡Ellos debían obedicencia al Señor!, pero, imagínese también que en el camino los discípulos piensan: ¿Y si nos acusan de robar las asnas por culpa del Señor? ¿Y, no sería mejor llevarle un caballo en lugar de llevarle dos asnas? ¿Por qué mejor no le llevamos uno de los caballos de nuestro tío, quien no se enojaría porque lo tomemos prestado, y que además cría caballos finos? ¿Cómo nuestro Señor va a entrar montado en una asna a Jesrusalén, acaso no se merece él un animal fino?. ¡Ellos hubieran pecado si no hacen lo que Jesús les dijo que hicieran. ¿Por qué? Pues porque ellos sabían hacer lo bueno y no lo hubieran hecho; porque el Señor prefiere obediencia que sacrificio; y porque, los versos siguientes nos muestran que lo Jesús estaba pidiendo... ERA PARA QUE SE CUMPLIESE LO QUE DIJO EL PROFETA ZACARIAS. Ellos hubieran hecho que la profecía NO SE CUMPLIERA.
Zacarías había profetizado aproximadamente 500 años antes de que esto sucediera, que sucedería así: "Alégrate mucho, hija de Sión, da voces de júbilo, hija de Jesusalén; he aquí tu rey vendrá a tí, justo y salvador, humilde, y CABALGANDO SOBRE UN ASNO, sobre un pollino hijo de asna" (Zacarías 9:9). El que el Señor entrara HUMILDE sobre un pollino... no sólo era una profecía sino era una "señal" para los creyentes. Meditemos.
Imagínese usted la escena, Jesús les dice a sus discípulos: "Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna, y un pollino con ella; desatadla, y traérdmelos, y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita, y luego los enviará" (Mateo 21:3). ¡Ellos sabían hacer lo bueno! ¡Ellos debían obedicencia al Señor!, pero, imagínese también que en el camino los discípulos piensan: ¿Y si nos acusan de robar las asnas por culpa del Señor? ¿Y, no sería mejor llevarle un caballo en lugar de llevarle dos asnas? ¿Por qué mejor no le llevamos uno de los caballos de nuestro tío, quien no se enojaría porque lo tomemos prestado, y que además cría caballos finos? ¿Cómo nuestro Señor va a entrar montado en una asna a Jesrusalén, acaso no se merece él un animal fino?. ¡Ellos hubieran pecado si no hacen lo que Jesús les dijo que hicieran. ¿Por qué? Pues porque ellos sabían hacer lo bueno y no lo hubieran hecho; porque el Señor prefiere obediencia que sacrificio; y porque, los versos siguientes nos muestran que lo Jesús estaba pidiendo... ERA PARA QUE SE CUMPLIESE LO QUE DIJO EL PROFETA ZACARIAS. Ellos hubieran hecho que la profecía NO SE CUMPLIERA.
Zacarías había profetizado aproximadamente 500 años antes de que esto sucediera, que sucedería así: "Alégrate mucho, hija de Sión, da voces de júbilo, hija de Jesusalén; he aquí tu rey vendrá a tí, justo y salvador, humilde, y CABALGANDO SOBRE UN ASNO, sobre un pollino hijo de asna" (Zacarías 9:9). El que el Señor entrara HUMILDE sobre un pollino... no sólo era una profecía sino era una "señal" para los creyentes. Meditemos.
lunes, 13 de diciembre de 2010
¿Qué obtenemos por seguir a Jesús?
Por la mente de alguien pasa el hecho de que teniendo la juventud, la vida, y las riquezas tanto que ofrecer, por qué sacrificarse por seguir a un Jesús que lo que nos ofrece es "cargar una cruz".
Es curioso, pero muchos de los que se preguntan eso... DE TODOS MODOS ESTAN LLEVANDO UNA CRUZ A CUESTAS, solamente que se les hace más pesada. ¿A qué nos referimos? Nos referimos a que cuando Jesús dijo: "Si quieres seguir en pos de mí, toma tu cruz y sígueme", no se estaba refiriendo a que hiciéramos una cruz de madera de 25 kilos y nos la pusiéramos en el hombro para empezar a caminar. La cruz es un dolor, es un sufrimiento, es una pena, una angustia, es llevar el luto, la pobreza, la limitación, la escasez y seguir a Jesús con el mismo gozo como si no tuviéramos esa CARGA, a eso se le llama llevar la cruz y seguirlo. Cuando sus discípulos NO entendieron eso, Jesús les tuvo que explicar lo siguiente: "En la REGENERACION, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel". (Mateo 19:28).
Los discípulos, materialistas como nosotros, se preguntaron lo mismo ¿Qué obtengo por seguir a Jesús? Pues la respuesta para ellos fue la misma que es para nosotros, o, si usted lo prefiere al revéz también funciona. No es en ésta vida que el Señor nos dará el galardón por seguirlo, es en la otra. Lo único, es que de éste lado del potrero hay cuatreros que nos roban el ganado, y del otro no. Y allá, dice Jesús, nos dará CIEN veces más de lo que dejemos aquí por seguirlo. Meditemos.
Es curioso, pero muchos de los que se preguntan eso... DE TODOS MODOS ESTAN LLEVANDO UNA CRUZ A CUESTAS, solamente que se les hace más pesada. ¿A qué nos referimos? Nos referimos a que cuando Jesús dijo: "Si quieres seguir en pos de mí, toma tu cruz y sígueme", no se estaba refiriendo a que hiciéramos una cruz de madera de 25 kilos y nos la pusiéramos en el hombro para empezar a caminar. La cruz es un dolor, es un sufrimiento, es una pena, una angustia, es llevar el luto, la pobreza, la limitación, la escasez y seguir a Jesús con el mismo gozo como si no tuviéramos esa CARGA, a eso se le llama llevar la cruz y seguirlo. Cuando sus discípulos NO entendieron eso, Jesús les tuvo que explicar lo siguiente: "En la REGENERACION, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel". (Mateo 19:28).
Los discípulos, materialistas como nosotros, se preguntaron lo mismo ¿Qué obtengo por seguir a Jesús? Pues la respuesta para ellos fue la misma que es para nosotros, o, si usted lo prefiere al revéz también funciona. No es en ésta vida que el Señor nos dará el galardón por seguirlo, es en la otra. Lo único, es que de éste lado del potrero hay cuatreros que nos roban el ganado, y del otro no. Y allá, dice Jesús, nos dará CIEN veces más de lo que dejemos aquí por seguirlo. Meditemos.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Clama a mí, y yo te responderé.
Todo ser humano tiene problemas, dificultades, penas, angustias, limitaciones, y hasta luto en casos extremos. Esos son los momentos en los que uno clama a Dios, y espera una respuesta de él.
El hecho de clamar a Dios en esos momentos no está malo desde ningún punto de vista, lo único, es que nos cuesta ser conscientes de que él responde según la relación que hemos tenido con él. ¿A qué nos referimos? Bueno, lo ponemos así, cuando usted conoce y a intimidado con una persona de autoridad, con una persona en eminencia, con una persona que está en un cargo o en un puesto en el cual, o, desde el cual usted puede ser ayudado, pues usted recurre a él inmediatamente e inmediatamente es atendido. Pero, cuando usted NO lo conoce ni mucho menos ha intimidado con él, usted recurre a intercesores. A terceras personas que lo conozcan y hayan intimidado con él para ser atendido, y eso lleva tiempo de espera. Eso es exactamente lo que nos sucede con Dios.
Cuando usted a diario lo busca, a diario le agradece todo lo recibido, a diario pone su vida en sus manos, el día que usted tiene una necesidad no siente pena, ni verguenza, ni se siente alejado de él para decirle: ¡Señor, AYUDAME! Usted está plenamente convencido de que él actuará, porque usted a fomentado un amor sincero con él, usted a fomentado una amistad con él, usted a intimidado con él. Entonces se cumple la palabra del Salmo 50:15: ¡Clama a mí, dice Jehová, y YO te responderé... pero tú me servirás". Meditemos.
El hecho de clamar a Dios en esos momentos no está malo desde ningún punto de vista, lo único, es que nos cuesta ser conscientes de que él responde según la relación que hemos tenido con él. ¿A qué nos referimos? Bueno, lo ponemos así, cuando usted conoce y a intimidado con una persona de autoridad, con una persona en eminencia, con una persona que está en un cargo o en un puesto en el cual, o, desde el cual usted puede ser ayudado, pues usted recurre a él inmediatamente e inmediatamente es atendido. Pero, cuando usted NO lo conoce ni mucho menos ha intimidado con él, usted recurre a intercesores. A terceras personas que lo conozcan y hayan intimidado con él para ser atendido, y eso lleva tiempo de espera. Eso es exactamente lo que nos sucede con Dios.
Cuando usted a diario lo busca, a diario le agradece todo lo recibido, a diario pone su vida en sus manos, el día que usted tiene una necesidad no siente pena, ni verguenza, ni se siente alejado de él para decirle: ¡Señor, AYUDAME! Usted está plenamente convencido de que él actuará, porque usted a fomentado un amor sincero con él, usted a fomentado una amistad con él, usted a intimidado con él. Entonces se cumple la palabra del Salmo 50:15: ¡Clama a mí, dice Jehová, y YO te responderé... pero tú me servirás". Meditemos.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Soy cristiano y ¡ya estuvo!
Muchas personas creen que llegar a un servicio religioso y hacer una confesión pública de su amor por Jesús, es suficiente para entrar al reino de los cielos. Hemos de decir que ser cristiano no significa cumplir con un requisito como se haría en cualquier otra institución. El ser cristiano es una batalla diaria que se inicia el día que hacemos una confesión de nuestro amor por Jesús, y el deseo de agradarlo dura todo el resto de nuestra vida.
Ahora bien, el hecho de hacer una confesión de nuestro amor por Jesús, solamente nos da la entrada al reino de los cielos, pero, el seguirlo y permancer es lo que nos hace avanzar en dicho camino. Exponemos el ejemplo que por excelencia nos ha gustado hacer cada vez que predicamos el evangelio. Cuando eramos niños y estudiábamos en el colegio todos estábamos inscritos en el colegio (haciendo una analogía, todos habíamos hecho una confesión de fe); todos nos presentábamos a diario en el colegio con nuestro uniforme (todos buscamos a Dios a diario hoy en día); pero unos estudiaban más que otros y al final del año eran quienes obtenían las mejores notas, y por lo tanto, los mejores premios (hoy, en el cristianismo es igual, los que más se esfuerzan por agradar a Dios tendrán mejores premios). Nos explicamos mejor.
Mateo nos dice las palabras de Jesús en el capítulo 10 y verso 40-42: ¡Hay recompensas!. Recompensas para los profetas, para los justos, para los que hacen bien a otros, etc. Si le cuesta creer esto, le preguntamos: ¿Creería usted que Dios es justo, si le da la misma recompensa al apóstol Pablo que al ladrón de la cruz? Pablo dedicó toda su vida a buscar y a agradar a Dios. El ladrón de la cruz lo hizo hasta el último día de su vida. No basta con decir Yo scristiano y ya la hice. Meditemos.
Ahora bien, el hecho de hacer una confesión de nuestro amor por Jesús, solamente nos da la entrada al reino de los cielos, pero, el seguirlo y permancer es lo que nos hace avanzar en dicho camino. Exponemos el ejemplo que por excelencia nos ha gustado hacer cada vez que predicamos el evangelio. Cuando eramos niños y estudiábamos en el colegio todos estábamos inscritos en el colegio (haciendo una analogía, todos habíamos hecho una confesión de fe); todos nos presentábamos a diario en el colegio con nuestro uniforme (todos buscamos a Dios a diario hoy en día); pero unos estudiaban más que otros y al final del año eran quienes obtenían las mejores notas, y por lo tanto, los mejores premios (hoy, en el cristianismo es igual, los que más se esfuerzan por agradar a Dios tendrán mejores premios). Nos explicamos mejor.
Mateo nos dice las palabras de Jesús en el capítulo 10 y verso 40-42: ¡Hay recompensas!. Recompensas para los profetas, para los justos, para los que hacen bien a otros, etc. Si le cuesta creer esto, le preguntamos: ¿Creería usted que Dios es justo, si le da la misma recompensa al apóstol Pablo que al ladrón de la cruz? Pablo dedicó toda su vida a buscar y a agradar a Dios. El ladrón de la cruz lo hizo hasta el último día de su vida. No basta con decir Yo scristiano y ya la hice. Meditemos.
jueves, 9 de diciembre de 2010
¿A qué horas se perdieron?
Para las personas que se están iniciando en el evangelio les es difícil entender cuándo y por qué se cambió la Ley de Moisés. ¿En qué momento hubo de dejarse de cumplir la Ley de Moisés, y cuándo y por qué había que cumplir el evangelio de Jesucristo?
Responderemos a la pregunta como acostumbra mucha gente latina a responder una, con otra pregunta. Cuando Jesús envió a sus discípulos a predicar a los judíos les dijo:
"Por camino de gentiles (o sea personas no judías) no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes A LAS OVEJAS PERDIDAS DE LA CASA DE ISRAEL" (Mateo 10:6-7). La pregunta es ¿Cuándo se perdieron las ovejas de la casa de Israel? Si lo que estaban cumpliendo era lo que tenían que cumplir, o sea, la Ley de Moisés. Bueno, la Ley de Moisés tenía 613 preceptos que cumplir, y era muy clara al decir que con tan sólo uno que se irrespetara era como irrespetar los otros 612, y por lo tanto, la persona tenía que morir. En otras palabras, era imposible que salvara a alguien. Ni los religiosos de la época se podían salvar, por ello Jesús los increpó tan duro: "Imponéis cargas a las ovejas, que ni siquiera vosotros podéis llevar".
Cuando Jesús inició su Ministerio dijo: "El reino de los cielos se ha acercado, pues he traido Buenas Nuevas", o sea, el Evangelio. Jesús no vino a predicar la "Tora o Ley de Moisés", Jesús vino a traer la "Didache, o sea una doctrina (el evangelio)", que el mismo dijo: No es mía es de los cielos, es del que me envió", y todos los que le oían decían: "Nos enseña como quien tiene autoridad... y no como los religiosos" (Mateo 7:29). Meditemos.
Responderemos a la pregunta como acostumbra mucha gente latina a responder una, con otra pregunta. Cuando Jesús envió a sus discípulos a predicar a los judíos les dijo:
"Por camino de gentiles (o sea personas no judías) no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes A LAS OVEJAS PERDIDAS DE LA CASA DE ISRAEL" (Mateo 10:6-7). La pregunta es ¿Cuándo se perdieron las ovejas de la casa de Israel? Si lo que estaban cumpliendo era lo que tenían que cumplir, o sea, la Ley de Moisés. Bueno, la Ley de Moisés tenía 613 preceptos que cumplir, y era muy clara al decir que con tan sólo uno que se irrespetara era como irrespetar los otros 612, y por lo tanto, la persona tenía que morir. En otras palabras, era imposible que salvara a alguien. Ni los religiosos de la época se podían salvar, por ello Jesús los increpó tan duro: "Imponéis cargas a las ovejas, que ni siquiera vosotros podéis llevar".
Cuando Jesús inició su Ministerio dijo: "El reino de los cielos se ha acercado, pues he traido Buenas Nuevas", o sea, el Evangelio. Jesús no vino a predicar la "Tora o Ley de Moisés", Jesús vino a traer la "Didache, o sea una doctrina (el evangelio)", que el mismo dijo: No es mía es de los cielos, es del que me envió", y todos los que le oían decían: "Nos enseña como quien tiene autoridad... y no como los religiosos" (Mateo 7:29). Meditemos.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
¿Quiénes son los muertos?
La idea generalizada que tenemos los hombres es que los muertos son los que están en el cementerio, y que simplemente nos han antecedido pues para allá vamos todos. Lo que la palabra de Dios nos dice NO es eso exactamente. Veamos.
Un joven discípulo de Jesús, cuando Jesús andaba reclutando a sus apóstoles, le dice: "Señor, deja que primero entierre a mi padre y luego te sigo". El padre de éste discípulo no había muerto aún, y por ello, Jesús le responde: "Deja que los muertos entierren a sus muertos" (Mateo 8:22). ¿Cómo puede alguien que está tres metros bajo tierra, enterrar a otro?. Juan nos dice en su primera epístola en el capítulo 5 y verso 12: "El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida". En otras palabras, el que camina pero no a conocido el amor de Dios por medio de su Hijo Jesucristo... es un muerto que camina, y que por lo tanto, cuando alguien muere físicamente, lo puede ir a enterrar y entonces se cumplen las palabras de Jesús, muertos enterrando a sus muertos.
Pedro, en su primera epístola en el capítulo 3 y verso 5 nos dice luego de una breve explicación en los primeros cuatro versos, lo siguiente: "Por esto ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios". ¿Cómo puede vivir un muerto físico, cómo se le puede predicar a un muerto físico? Simplemente no se puede. Solamente se le puede predicar a un muerto espiritual, y entonces deja de ser muerto a los ojos de Dios, si acepta el amor del Hijo. Meditemos.
Un joven discípulo de Jesús, cuando Jesús andaba reclutando a sus apóstoles, le dice: "Señor, deja que primero entierre a mi padre y luego te sigo". El padre de éste discípulo no había muerto aún, y por ello, Jesús le responde: "Deja que los muertos entierren a sus muertos" (Mateo 8:22). ¿Cómo puede alguien que está tres metros bajo tierra, enterrar a otro?. Juan nos dice en su primera epístola en el capítulo 5 y verso 12: "El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida". En otras palabras, el que camina pero no a conocido el amor de Dios por medio de su Hijo Jesucristo... es un muerto que camina, y que por lo tanto, cuando alguien muere físicamente, lo puede ir a enterrar y entonces se cumplen las palabras de Jesús, muertos enterrando a sus muertos.
Pedro, en su primera epístola en el capítulo 3 y verso 5 nos dice luego de una breve explicación en los primeros cuatro versos, lo siguiente: "Por esto ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios". ¿Cómo puede vivir un muerto físico, cómo se le puede predicar a un muerto físico? Simplemente no se puede. Solamente se le puede predicar a un muerto espiritual, y entonces deja de ser muerto a los ojos de Dios, si acepta el amor del Hijo. Meditemos.
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