¿Ha visto usted la confianza, la seguridad, el poder que muestran las personas que rodean a un personaje importante? Se ha fijado cómo hinchan el pecho los que están al lado de un artista, como si ellos fueran los famosos? ¿Ha visto a los empleados mano derecha del jefe de una gran empresa, como parecen ellos ser los dueños de la empresa? ¿Ha visto usted a los guardias de seguridad del señor presidente, como actúan como si ellos fueran la máxima autoridad?
Dios hizo un pacto con su pueblo, el israel antiguo, en donde le ofrecía la tierra prometida en ésta vida y el cielo en la otra. Todo lo que el pueblo tenía que hacer era oír su voz y obedecerla, y fue exactamente lo que no hicieron. Por ello, Dios les dice: "Ahora pues, haré un nuevo pacto con la casa de Israel y de Judá, no como el viejo pacto en donde YO los tomé de la mano para sacarlos de Egipto y llevarlos a la tierra prometida. No, ahora pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré, y seré a ellos por Dios, y ellos serán mi pueblo" (Hebreos 8:8-10). Sí, ahora también nosotros, los gentiles, los que no somos judíos por nacimiento podemos llegar a ser judíos por adopción, si aceptamos oír y obedecer la voz de Dios, si aceptamos que EL ponga en nuestras mentes y en nuestros corazones sus leyes.
Cómo podremos andar de ahora en adelante con la cabeza baja y el corazón triste, cómo podemos ir derrotados por la vida, si somos más que aquellos que caminan a la par de artista famoso, cómo si somos más que aquellos que sirven al dueño de la empresa, cómo si somos más que aquellos que cuidan al señor presidente. SOMOS HIJOS DEL ALTISIMO, SOMOS HIJOS DE DIOS... Seremos a EL por hijos y EL será a nosotros por Dios Padre. Meditemos.
lunes, 8 de noviembre de 2010
domingo, 7 de noviembre de 2010
En los lomos del padre.
Cuando usted tiene un padre que gira cheques sin fondos el sinverguenza es él, pero la verguenza es suya. Cuando usted tiene un padre que es famoso por sus buenas acciones el que recibe los honores es él, pero usted se siente orgulloso. Es una reacción natural el tener los esos sentimientos.
Dios, aún y cuando, dejó claro que el que peca es el que será castigado, también toma en cuenta el principio anterior. Para Dios las buenas acciones que un padre terrenal hace le acarrean bendiciones a sus hijos. Y, por lógica, las malas acciones de los padres les acarrean oprobio a los hijos. Vea usted cómo lo dejó claro Dios en el libro de Hebreos cuando nos dice lo siguiente respecto a la familia de Abraham: "Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; porque aún estaba en los losmos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro" (Hebreos 7:9-10). Nos explicamos, éste pasaje se refiere a cuando Abraham regresó en Génesis, de ganar la batalla a los cinco reyes de la llanura y haber rescatado a Lot su sobrino, y luego, haberle dado los diezmos de lo rescatado a Melquisedec. En esos días no había nacido aún Isaac (Génesis 14) y mucho menos Leví, quien sería tomado con toda su tribu como sacerdote de Dios. Sin embargo Dios toma la ofrenda de Abraham como si fuera de Leví mismo.
¿Qué implica esto? Que las acciones justas de los santos bendicen a su generación, aún a los no nacidos; y que las acciones de los malos averguenzas a su generación, aún a los no nacidos. Esto, naturalmente no tiene nada que ver con la salvación, pero sí tiene que ver con las cadenas de bendición o de maldición con que nuestras generaciones tendrán que batallar en su caminata ¿Por qué? Porque todos hemos estado en los lomos de nuestros padres. Meditemos.
Dios, aún y cuando, dejó claro que el que peca es el que será castigado, también toma en cuenta el principio anterior. Para Dios las buenas acciones que un padre terrenal hace le acarrean bendiciones a sus hijos. Y, por lógica, las malas acciones de los padres les acarrean oprobio a los hijos. Vea usted cómo lo dejó claro Dios en el libro de Hebreos cuando nos dice lo siguiente respecto a la familia de Abraham: "Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; porque aún estaba en los losmos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro" (Hebreos 7:9-10). Nos explicamos, éste pasaje se refiere a cuando Abraham regresó en Génesis, de ganar la batalla a los cinco reyes de la llanura y haber rescatado a Lot su sobrino, y luego, haberle dado los diezmos de lo rescatado a Melquisedec. En esos días no había nacido aún Isaac (Génesis 14) y mucho menos Leví, quien sería tomado con toda su tribu como sacerdote de Dios. Sin embargo Dios toma la ofrenda de Abraham como si fuera de Leví mismo.
¿Qué implica esto? Que las acciones justas de los santos bendicen a su generación, aún a los no nacidos; y que las acciones de los malos averguenzas a su generación, aún a los no nacidos. Esto, naturalmente no tiene nada que ver con la salvación, pero sí tiene que ver con las cadenas de bendición o de maldición con que nuestras generaciones tendrán que batallar en su caminata ¿Por qué? Porque todos hemos estado en los lomos de nuestros padres. Meditemos.
sábado, 6 de noviembre de 2010
Padre bueno.
Cuando somos niños vemos a nuestro padre terrenal como el super hombre, no hay otro héroe sobre la tierra que pueda alcanzar las proezas que hace nuestro padre. Conforme vamos creciendo nos vamos dando cuenta de las limitaciones, defectos, y aún, errores de nuestro héroe. Eso nos estabiliza con la norma de vida que es el hecho de que nuestro padre terrenal tan sólo es un humano más, aún y cuando nuestro amor y nuestro respeto por él, deben de crecer con el tiempo, sentimos la ausencia de ese héroe.
Pues si bien es cierto que nuestro padre terrenal y nosotros cuando llegamos a ser padres tenemos nuestras fallas, nuestras deficiencias, nuestros errores, y hasta nuestros pecados. También es cierto que podemos llegar a tener un padre celestial que no es así, sino que todas sus virtudes son excelsas y cada día nos conquistan más. Un padre que está pendiente de nosotros, que espera darnos lo mejor, que propicia los momentos para que estemos mejor. Jesús es la provisión que Dios Padre planificó para que podamos llamarle también nosotros PADRE. Dice el libro de Hebreos de la siguiente manera: "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" (Hebreos 4:16).
Qué precioso que podemos contar con un padre que borra todas las deficiencias, todas las ausencias, y todos los errores que nosotros como padres terrenales hemos cometido o sentimos que cometieron con nosotros. ACERQUÉMONOS, pues, CONFIADAMENTE al trono de la gracia y recibiremos ese socorro. Meditemos.
Pues si bien es cierto que nuestro padre terrenal y nosotros cuando llegamos a ser padres tenemos nuestras fallas, nuestras deficiencias, nuestros errores, y hasta nuestros pecados. También es cierto que podemos llegar a tener un padre celestial que no es así, sino que todas sus virtudes son excelsas y cada día nos conquistan más. Un padre que está pendiente de nosotros, que espera darnos lo mejor, que propicia los momentos para que estemos mejor. Jesús es la provisión que Dios Padre planificó para que podamos llamarle también nosotros PADRE. Dice el libro de Hebreos de la siguiente manera: "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" (Hebreos 4:16).
Qué precioso que podemos contar con un padre que borra todas las deficiencias, todas las ausencias, y todos los errores que nosotros como padres terrenales hemos cometido o sentimos que cometieron con nosotros. ACERQUÉMONOS, pues, CONFIADAMENTE al trono de la gracia y recibiremos ese socorro. Meditemos.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Porque Dios no es injusto.
Varias veces hemos escrito acerca de lo que se llama en la economía familiar cristiana "cerrar el círculo". Esto se refiere a encontrar, no UN equilibrio sino EL equilibrio en el manejo del dinero que Dios nos permite ganar. Nos explicamos nuevamente.
Si usted necesita dos mil dólares o quince mil quetzales para cubrir todas sus necesidades, el día que los consigue y usted está satisfecho sin buscar nuevos renglones de gastos, usted alcanzó cerrar el "círculo económico" que le da estabilidad. Pero, si usted después de pagar agua, luz, teléfono, gasolina, renta, comida, etc, empieza a pensar que con lo que le sobra se puede comprar un auto que no necesita, a cambiar de casa que no necesita, a comprar esto y lo otro que no necesita, de manera que su círculo económico crece... ya está mal. Dios no está en contra que mejoremos, no está en contra que estemos cada día mejor, pero, se agrada más con que pensemos en los hermanos necesitados, luego de cubrir nuestras necesidades. El no es deudor de nadie, y dice Su palabra que quien le da a los pobres a Dios le presta (Proverbios 19:17). Si compromete a Dios darle a los pobres, imagínese lo que significa darle a sus hijos.
El escritor de Hebreos lo pinta así: "Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sierviéndoles aún" (Hebreos 6:10). Dar es amar, darle a las criaturas de Dios, es amar a Dios; pero, darle a los hijos de Dios es conquistar y comprometer el corazón de Dios. Meditemos.
Si usted necesita dos mil dólares o quince mil quetzales para cubrir todas sus necesidades, el día que los consigue y usted está satisfecho sin buscar nuevos renglones de gastos, usted alcanzó cerrar el "círculo económico" que le da estabilidad. Pero, si usted después de pagar agua, luz, teléfono, gasolina, renta, comida, etc, empieza a pensar que con lo que le sobra se puede comprar un auto que no necesita, a cambiar de casa que no necesita, a comprar esto y lo otro que no necesita, de manera que su círculo económico crece... ya está mal. Dios no está en contra que mejoremos, no está en contra que estemos cada día mejor, pero, se agrada más con que pensemos en los hermanos necesitados, luego de cubrir nuestras necesidades. El no es deudor de nadie, y dice Su palabra que quien le da a los pobres a Dios le presta (Proverbios 19:17). Si compromete a Dios darle a los pobres, imagínese lo que significa darle a sus hijos.
El escritor de Hebreos lo pinta así: "Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sierviéndoles aún" (Hebreos 6:10). Dar es amar, darle a las criaturas de Dios, es amar a Dios; pero, darle a los hijos de Dios es conquistar y comprometer el corazón de Dios. Meditemos.
jueves, 4 de noviembre de 2010
¿Después de tanto tiempo tenéis todavía necesidad ?
¿Qué pensaría usted de una persona, que se dice universitaria, que pasa 25 años cursando la carrera de ingeniería sin terminarla; a un estudiante de leyes que lleva 22 años en el primer ciclo, o de un estudiante de medicina que lleva 27 años en tercer año?
Bueno, pues un día el escritor de Hebreos (en el año 68 más o menos aproximadamente 35 años después de que el evangelio se había iniciado a predicar), les dice a los de la iglesia primitiva lo siguiente: "Porque debiendo ser ya "maestros" (en la palabra) después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los PRIMEROS RUDIMENTOS DE LAS PALABRAS DE DIOS; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de LECHE, y no de alimento SOLIDO. Y todo aquél que participa de la leche es INEXPERTO en la palabra de justicia, porque es NIÑO, pero el alimento SOLIDO es para los que han alcanzado MADUREZ, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal" (Hebreos 5:12). Aquí, el escritor marca una diferencia entre los niños y los maduros en los caminos del Señor. Simplemente dice que los maduros, tienen "discernimiento entre el bien y el mal".
Una persona madura en el Señor no tiene que andar preguntando si ésto es correcto o no, se supone que ya lo discierne. Una persona que ha caminado con el Señor por 35 años como el caso de los hebreos, se supone que ya pasó el primer ciclo de la carrera, que ya se graduó, y que por lo tanto ya está más bien en la capacidad de ser "maestro"... no NIÑO. Como decía nuestra amada bisabuela: HAY PREGUNTAS QUE NO SE PREGUNTAN. Se supone que ya debiéramos conocer las respuestas después de tanto tiempo. Meditemos.
Bueno, pues un día el escritor de Hebreos (en el año 68 más o menos aproximadamente 35 años después de que el evangelio se había iniciado a predicar), les dice a los de la iglesia primitiva lo siguiente: "Porque debiendo ser ya "maestros" (en la palabra) después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los PRIMEROS RUDIMENTOS DE LAS PALABRAS DE DIOS; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de LECHE, y no de alimento SOLIDO. Y todo aquél que participa de la leche es INEXPERTO en la palabra de justicia, porque es NIÑO, pero el alimento SOLIDO es para los que han alcanzado MADUREZ, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal" (Hebreos 5:12). Aquí, el escritor marca una diferencia entre los niños y los maduros en los caminos del Señor. Simplemente dice que los maduros, tienen "discernimiento entre el bien y el mal".
Una persona madura en el Señor no tiene que andar preguntando si ésto es correcto o no, se supone que ya lo discierne. Una persona que ha caminado con el Señor por 35 años como el caso de los hebreos, se supone que ya pasó el primer ciclo de la carrera, que ya se graduó, y que por lo tanto ya está más bien en la capacidad de ser "maestro"... no NIÑO. Como decía nuestra amada bisabuela: HAY PREGUNTAS QUE NO SE PREGUNTAN. Se supone que ya debiéramos conocer las respuestas después de tanto tiempo. Meditemos.
martes, 2 de noviembre de 2010
¿Para qué sirve un sacerdote, un líder, un pastor de Dios?
El libro de Hebreos nos lo dice de la siguiente manera: "Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo" (Hebreos 5:1).
Como vemos pues, el oficio del sacerdote no es tener un puesto de honor en todos los lugares a los que asiste y punto. Es una labor titánica. Un sacerdote, primero que todo tiene que ser "CONSTITUIDO" por Dios, no autoproclamado. Segundo, desde que se despierta por la mañana, todos los días, ha de presentarse delante de Dios para ofrecer ofrendas y sacrificios primero para sí mismo, como dar gracias por el nuevo día de vida, gracias por la salud, gracias por la provisión, por el privilegio de estar con Dios, etc. y, luego, presentar ofrendas y sacrificios por la familia, pues son las primeras ovejas a cuidar, y por último, por las demás personas de quien tenga conocimiento tienen alguna necesidad. Ser sacerdote, líder, pastor NUNCA debió de haberse tomado a la ligera, ni mucho menos como un medio de vida, pues eso, no agrada a Dios.
Por ello la misma escritura dice: "NADIE toma para sí ésta honra, sino el que es LLAMADO por Dios, como lo fue Aarón" (Hebreos 5:4)(y, entonces sí, el que es llamado para vivir PARA el evangelio, que viva DEL evangelio pero moderadamente). Cuando usted está delante de un verdadero sacerdote, líder o pastor, su espíritu lo sabe, lo siente, lo palpa. Pero, también, cuando usted está delante de un fraude también lo palpa. Meditemos.
Como vemos pues, el oficio del sacerdote no es tener un puesto de honor en todos los lugares a los que asiste y punto. Es una labor titánica. Un sacerdote, primero que todo tiene que ser "CONSTITUIDO" por Dios, no autoproclamado. Segundo, desde que se despierta por la mañana, todos los días, ha de presentarse delante de Dios para ofrecer ofrendas y sacrificios primero para sí mismo, como dar gracias por el nuevo día de vida, gracias por la salud, gracias por la provisión, por el privilegio de estar con Dios, etc. y, luego, presentar ofrendas y sacrificios por la familia, pues son las primeras ovejas a cuidar, y por último, por las demás personas de quien tenga conocimiento tienen alguna necesidad. Ser sacerdote, líder, pastor NUNCA debió de haberse tomado a la ligera, ni mucho menos como un medio de vida, pues eso, no agrada a Dios.
Por ello la misma escritura dice: "NADIE toma para sí ésta honra, sino el que es LLAMADO por Dios, como lo fue Aarón" (Hebreos 5:4)(y, entonces sí, el que es llamado para vivir PARA el evangelio, que viva DEL evangelio pero moderadamente). Cuando usted está delante de un verdadero sacerdote, líder o pastor, su espíritu lo sabe, lo siente, lo palpa. Pero, también, cuando usted está delante de un fraude también lo palpa. Meditemos.
lunes, 1 de noviembre de 2010
No a los ángeles sino a la descendencia de Abraham.
Volvimos a encontrarnos con personas que creen que todo ser viviente ha de ser salvo tarde o temprano. No saben explicar en qué era, en qué momento, en qué etapa de la vida, pero TODOS se van a salvar hasta el diablo. Esto no es ni más ni menos que la mal llamada "doctrina" del Universalismo. Unos la predican con un toque, otros con otro. Pero, media vez incluya la salvación total de buenos y malos, y sobre todo, la salvación de satanás es la doctrina del Universalismo.
El escritor de los Hebreos nos deja claro, quizás muy claro diríamos, el hecho de que hay buenos y malos, píos e impios, gente amiga de Dios y gente enemiga de Dios, en fin que hay salvos y condenados. Vea usted cómo lo explica el autor del libro: "Porque ciertamente no socorrió (Dios) a los ángeles, sino que socorrió a la "descendencia" de Abraham" (La palabra "socorriö" es la palabra griega "Epilambanomai" que significa: tomar para sí, rescatar, ayudar, auxiliar)(Hebreos 2:16). ¿Quién es la descendencia de Abraham que será tomada para sí, rescatada, ayudada, auxiliada? Lo vimos en el libro de Efesios, son los de la FE. No todos los hijos de Ismael se van a condenar, pero no todos los hijos de Isaac serán salvos, sino dentro de ellos lo que tengan la fe puesta en Jesucristo.
Oigamos pues la voz de Dios mientras pueda ser oída dice la Palabra de Dios, lo que implica que llegará un día en el cual esa voz YA NO SE PODRA OIR. Hoy pues, es nuestro tiempo, nuestro momento, y quizás hasta nuestra única o última oportunidad de poder oír la voz de Dios NO ENDUREZCAMOS EL CORAZON con vanas palabrerías de humana sabiduría. Meditemos.
El escritor de los Hebreos nos deja claro, quizás muy claro diríamos, el hecho de que hay buenos y malos, píos e impios, gente amiga de Dios y gente enemiga de Dios, en fin que hay salvos y condenados. Vea usted cómo lo explica el autor del libro: "Porque ciertamente no socorrió (Dios) a los ángeles, sino que socorrió a la "descendencia" de Abraham" (La palabra "socorriö" es la palabra griega "Epilambanomai" que significa: tomar para sí, rescatar, ayudar, auxiliar)(Hebreos 2:16). ¿Quién es la descendencia de Abraham que será tomada para sí, rescatada, ayudada, auxiliada? Lo vimos en el libro de Efesios, son los de la FE. No todos los hijos de Ismael se van a condenar, pero no todos los hijos de Isaac serán salvos, sino dentro de ellos lo que tengan la fe puesta en Jesucristo.
Oigamos pues la voz de Dios mientras pueda ser oída dice la Palabra de Dios, lo que implica que llegará un día en el cual esa voz YA NO SE PODRA OIR. Hoy pues, es nuestro tiempo, nuestro momento, y quizás hasta nuestra única o última oportunidad de poder oír la voz de Dios NO ENDUREZCAMOS EL CORAZON con vanas palabrerías de humana sabiduría. Meditemos.
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