jueves, 7 de octubre de 2010

Locura para los que no creen.

Pablo escribiendo a los Corintios les dijo algo que era y es tan cierto, que aún, hoy en día se cumple: "Pero el hombre natural no percibe lo que es del Espíritu de Dios, porque son para él LOCURA (Moria: Tonterías, insensatez, necedad, disparate, ridiculez), y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente" (1era. Corintios 2:14).

Siempre que encontremos a una persona que NO ha tenido el privilegio de tener un encuentro personal con Cristo, de no conocer esa verdad preciosa de SU evangelio, nos encontraremos con un necio que NO nos entenderá, que se reirá de nuestra forma de ser, de vivir, de pensar, de actuar, etc.; porque para él el vivir conforme al evangelio no lo podrá "discernir" con la mente natural. En otras palabras, la fe en Nuestro Señor Jesucristo, es la luz que iluminará a nuestro ser natural para que se conviert (aún y con el peso de éste cuerpo natural torpe, débil y mortal), en un ser "interiormente espiritual", y entonces, y solamente entonces entender lo que Dios hizo, hace, y hará por cada uno de sus elegidos.

No desmayemos pues, aún y cuando estemos rodeados de personas que por ser aún naturales, no comprenden lo que hacemos espiritualmente. Vivamos según lo que Dios nos dicte cada día en nuestras oraciones personales, y ese, es también nuestro evangelio, pues hemos de recalcar que, contrariamente a lo que muchos piensan el evangelio no solamente es el que está escrito en la Biblia, sino el que Dios nos dicta para el diario vivir. Sabiendo que nuestra sensatez espiritual viene a ser necedad, locura, o tontería, para el natural. Meditemos.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Nadie es tan pobre que no pueda dar algo.

Cuando estuvimos en el Instituto Bíblico un maestro nos enseñó un dicho dentro de la iglesia que nos agradó mucho, no solamente por venir de alguien que lo practicaba sino porque hemos podido comprobar su certeza, decía así: "Nadie es tan pobre que no pueda dar algo, ni tan rico que no necesite algo".

Hemos visto en el transcurso de éstos últimos veinte años después de que nos graduamos del Instituto Bíblico, a personas que viven en techos de lámina, casitas forradas de lepas y cartones, pero que con mucho gusto comparten lo poco que tienen con la suegra, con un cuñado, con un hermano, y mal que bien, nunca les falta la comida. También hemos visto personas adineradas que estando en una silla de ruedas, o en un lecho de enfermos, tienen que ser servidos. Y así, hemos visto cumplido el hecho de que una persona con limitaciones puede dar y ser felíz, y una que se supone que es felíz tiene que recibir algo.

Pablo les dice a los Gálatas en el capítulo 6 y verso 10: "Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a TODOS, y mayormente a los de la familia de la fe". Pablo pues, nos aconseja que demos, pero que de ser necesario o prioritario se comparta primero con aquellos que, haciendo su lucha diaria por seguir al Señor en todos sus caminos, estén pasando algún grado de necesidad, escacez, o estrechez económica. Meditemos.

martes, 5 de octubre de 2010

Desde el año 20 hasta el 2010.

Pablo se ve obligado a escribir una carta a los Gálatas, aproximadamente en el año 50 ó 53, para enderezarles la doctrina, pues al estudiarla nos damos cuenta que, apenas, 18 ó 20 años después de la muerte de Cristo ya la doctrina del evangelio se estaba desviando.

Apenas habían transcurrido unos años desde que Cristo había muerto y resucitado, apenas la Iglesia de Gálatas tendría entre 3 y 4 años de fundada (recordemos que Pablo, luego de su encuentro con Cristo pasó 3 años en Arabia y Damasco, y luego 14 años más tarde llegó o subió, según sus propias palabras, a Jerusalén (ver Gálatas 1:18 y 2:1) y, si asumimos que Cristo se le presentó a Pablo al año de su resurección, llegamos tentativamente al año 50. Pero debemos recordar que nuestro calendario, llamado Gregoriano por el sacerdote que lo hizo, tiene un error de 4 años, volvemos al año 45 o 46 como año de la fundación de la iglesia de Gálatas). El hecho es que, Pablo, se ve en la necesidad de hablar de los fundamentos del evangelio, y para quiénes es dicho evangelio.

Explica Pablo en los capítulos 2 y 3 de Gálatas que, ciertamente en Abraham fueron benditas TODAS las naciones, pero, entre esas naciones SOLAMENTE los de "LA" simiente NO los de "LAS" simientes. En buen castellano nos explica que, SOLAMENTE LOS QUE TIENEN FE EN JESUCRISTO QUE ES LA SIMIENTE serán benditos. El, Pablo lo escribió así: "Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a "SU" simiente. No dice a "SUS" simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es CRISTO" (Gálatas 3:16). No todos los humanos serán salvos, sino solamente los que crean en Jesús el Cristo de Dios. Meditemos.

lunes, 4 de octubre de 2010

¿Estamos preocupados... pero no ocupados?

¿Estamos preocupados por nuestro sistema o estado financiero... pero no nos ocupados en ver cómo lo resolvemos gastando menos o comprando solamente lo que necesitamos? ¿Estamos preocupados por nuestra seguridad... pero no ocupados en cerrar con candado las áreas adecuadas?

¿Estamos preocupados por irnos al infierno... pero no estamos ocupados en vivir de tal forma que cuando muramos evitemos ir a ese lugar? De nada nos sirve preocuparnos por algo o por alguien... si no buscamos la solución al problema, a las dificultades, o, vemos cómo ayudamos a ese alguien. Pablo nos recomienda en Filipenses 2:12. "OCUPAOS en vuestra salvación con temor y temblor". Como vemos, Pablo no dice "preocupaos" que implicaría temor a perder, sino nos dice "ocupaos" (para lo cual utilizó el verbo "Katergazomai" cuyas implicaciones son: trabajar en ello, actuar al respecto, y/o llevar a cabo". Pablo, pues, nos dice en palabras simples y llanas: ¿Están preocupados por algo?... pues actúen en ese sentido.

Esa es la labor de un buen creyente en la fe, ACTUAR. No seamos elementos pasivos en los caminos del Señor, siempre podemos ir hacia adelante. No importan las circunstancias, Dios ha ofrecido estar con nosotros, caminar con nosotros, abrir una brecha por difícil que sea el camino para que nosotros pasemos. Animo, que si leemos la última página del libro de la vida, vemos que si estamos con El, estamos del lado de los vencedores. Meditemos.

domingo, 3 de octubre de 2010

Espero ir a vosotros, pero no ser gravoso.

La escritura nos habla de dos clases de personas dentro de la congregación de Dios, los que dan y los que reciben. Dentro de ambos grupos hay a su vez dos grupos de personas, las que dan por obligación y las que dan con gusto (2da. Corintios 9:7). Y, entre las que reciben también existen dos grupos de personas, las que se esfuerzan pero la vida les niega la prosperidad, y las que muy a propósito se acostumbran a poneer la mano (2da. Tesalonicenses 3:10).

Pablo nos exhorta a que seamos de los mejores en ambos grupos, o sea, no sólo que seamos de los que dan y no de los que reciben, sino que seamos de los que dan con el corazón alegre y a manos llenas. El mismo practicó dicho consejo, lo vemos en el libro de 2da. Corintios en el capítulo 12 y verso 14, cuando les dice que hace mucho que ha estado planeando irlos a ver, en tres ocasiones para ser exactos, pero que se le ha dificultado, sin embargo en cuanto pueda y junte lo necesario lo hará, pues no quiere en ninguna medida serles "gravoso", en otras palabras no quiere ser una "carga económica para ninguno", quiere ir y bendecirlos.

Ese debe de ser el ideal de cada creyente, SER UN DADOR, Y SER UN DADOR ALEGRE, no para que los demás lo admiren, sino para ser y dar testimonio y para agradar el corazón de nuestro Dios. Meditemos.

sábado, 2 de octubre de 2010

Y castigaré su maldad.

Como el pueblo de Israel miraba que cada vez que después de hacer el mal, se arrepentían, y Dios los perdonaba, y ya no traía sobre ellos el mal que había profetizado, entonces repetían su pecado. Hasta que ya fue demasiado tarde.

Avanzado el tiempo del ministerio de Jeremías, Dios le dice que advierta al pueblo que será castigado por su maldad, la advertencia fue así: "Y castigaré su maldad en él, y en su descendencia, y en sus siervos; y traeré sobre ellos, y sobre los moradores de Jerusalén y sobre los varones de Judá, todo el mal que le he anunciado y no escucharon" (Jeremías 36:31). Y muchos del pueblo no creyeron las palabras que escucharon y no sólo no se arrepintieron sino que no fueron al cautiverio, y ellos, los que no quisieron arrepentirse e ir cautivos murieron. Hoy, no hay mucha diferencia entre ese pueblo y el pueblo de Dios. Muchos somos los que creemos que podemos ir pecando por allí, hacer un acto de contrición, pedir perdón, y luego de recibirlo, esperar el momento para volver a pecar.

No, no funciona así en los caminos del Señor. Ciertamente la Palabra de Dios dice que "de todas sus caídas, Dios levantará al justo", pero, le ofendemos grandemente si caemos voluntaria o intencionalmente. En otras palabras, no podemos jugar con Dios. Sodoma y Gomorra son ejemplos antiguos. Hoy también hay ejemplos que por prudencia no se mencionan, pero las inundaciones, los maremotos, los terremotos, etc hablan por sí solos. Meditemos.

viernes, 1 de octubre de 2010

¿Cuál era el temor de Pablo?

Pablo mantuvo durante todo su ministerio un gran temor, y era que el evangelio que Dios le había mandado a predicar, no fuera cambiado, no fuera adulterado, ni mucho menos ignorado.

Es otro de los muchos conceptos que se propone establecer fírmemente entre los Corintios, por ello en el capítulo 11 trata el tema de la siguiente manera: "Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva; vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad de Cristo... y que recibáis OTRO evangelio" (ver los versos 3 y 4). Y, ¿Cuál era el evangelio que Pablo predicaba? El evangelio de la Cruz de Cristo, el mismo evangelio que Cristo predicó. Ese es el evangelio de las "tribulaciones", el de la "abundancia de tribulaciones" que nos habló cuando inició la epístola, pero, que sirve para ser "consolados" y para "consolar".

Pablo NUNCA cambió su prédica, ni el evangelio que predicó y practicó, en el libro de Hechos en el capítulo 14 y verso 22 nos dice: "Es NECESARIO que a través de MUCHAS tribulaciones entremos en el reino de Dios". Es NECESARIO que pasemos tribulaciones y muchas, ese es el evangelio de la Cruz. Cualquier otro mensaje que se nos d, es un mensaje SATANICO. Pues Pablo dice que quien engaña es como la SERPIENTE (satanás) que engañó a Eva. Meditemos.