En el transcurso de tres décadas que llevamos en la caminata con el Señor, hemos visto muchas personas que ayunan, y que ayunan por largos períodos de tiempo, o que, ayunan muy seguido, y sin embargo, sus respuestas no llegan. La pregunta obligada era, es, y seguirá siendo ¿Por qué razón, si la escritura nos manda el ayuno?.
Pero un detalle se pasa por alto, la escritura es muy clara en decirnos qué es el ayuno; cuál es el ayuno que agrada al Señor, y cómo es el ayuno. En el libro de Isaías en el capítulo 58 vemos la respuesta a éstas preguntas. Dice el señor a su pueblo: "¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio deleite". Y luego pregunta en el verso 5: "¿Es tal el ayuno que yo escogí?..." Y en el verso 6: "¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar libres a los quebrantados? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa, que cuando veas al desnudo lo cubras, y no te escondas de tu hermano?...". Y termina la idea en el verso 7: " Entonces nacerá tu luz como el alba... entonces invocarás el nombre de Jehová y te oirá; clamarás y EL dirá: Heme aquí".
El ayuno ciertamente es bíblico, pero no es para pedir por nuestras necesidades, sino más bien para pedir por las de otros. Estamos tan acostumbrados a ver nuestras necesidades, a encerrarnos en ellas, que nos olvidamos que hay millones de personas que están mucho peor que nosotros en todos los sentidos o áreas de la vida. Intercedamos por ellas, y cuando así sea, dice el Señor: " Entonces nacerá tu luz, entonces invocarás y yo oiré, entonces clamarás y yo te diré: Heme aquí. Meditemos.
martes, 7 de septiembre de 2010
lunes, 6 de septiembre de 2010
Antes y después de Cristo.
Todos los que creemos en Dios estamos en una caminata por alcanzar la santidad, eso nos indica que no somos perfectos, y por lo cual caemos en faltas y cometemos grandes errores, de lo cual estamos plenamente conscientes. Los que no creen en Dios es el argumento que utilizan para atacarnos y para desmerecer la obra que Dios está haciendo en nosotros. Es más, hay quienes toman éste argumento para negar la existencia de Dios.
La promesa de Dios es que cuando le seguimos, EL nos dará las armas para que poco a poco (sus palabras fueron: "Mas la senda (camino o caminata) del justo, es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto" (Proverbios 4:18). Como vemos, la promesa de Dios no fue que un día seríamos imperfectos y que al día siguiente serían perfectos. La promesa es que los tratos personales que EL tenga con cada uno, son los que nos llevarán a reflexionar e ir dejando nuestras faltas en el camino. Por ello, es que lo que sí debe de haber en nuestras vidas es una clara señal de que éramos uno antes de conocer a Cristo, y somos otro (o estamos luchando por llegar a serlo) después de conocer a Cristo.
De la misma forma que los historiadores señalan la historia como "antes de Cristo" y "después de Cristo", así cualquier persona que nos mire, que nos oiga, que nos trate, debe de reconocer que en nosotros hay también un "antes" y un "después" de Cristo. Por no haber visto esa diferencia en muchos creyentes, y especialmente en algunos líderes cuyos interes ocultos son perversos, es que muchas personas se apartan, se alejan, o no quieren saber nada de Cristo. Que no seamos de esas personas. Meditemos.
La promesa de Dios es que cuando le seguimos, EL nos dará las armas para que poco a poco (sus palabras fueron: "Mas la senda (camino o caminata) del justo, es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto" (Proverbios 4:18). Como vemos, la promesa de Dios no fue que un día seríamos imperfectos y que al día siguiente serían perfectos. La promesa es que los tratos personales que EL tenga con cada uno, son los que nos llevarán a reflexionar e ir dejando nuestras faltas en el camino. Por ello, es que lo que sí debe de haber en nuestras vidas es una clara señal de que éramos uno antes de conocer a Cristo, y somos otro (o estamos luchando por llegar a serlo) después de conocer a Cristo.
De la misma forma que los historiadores señalan la historia como "antes de Cristo" y "después de Cristo", así cualquier persona que nos mire, que nos oiga, que nos trate, debe de reconocer que en nosotros hay también un "antes" y un "después" de Cristo. Por no haber visto esa diferencia en muchos creyentes, y especialmente en algunos líderes cuyos interes ocultos son perversos, es que muchas personas se apartan, se alejan, o no quieren saber nada de Cristo. Que no seamos de esas personas. Meditemos.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Las profecías de Dios ¿Quién las puede interpretar?
Muchas son las profecías que la escritura menciona tanto a los hijos de Dios como a los impíos. Debemos tener mucho cuidado al estudiarlas, pues aún y cuando, es bastante fácil conocer cuál es para cuál grupo, la forma de cumplimiento, el tiempo del cumplimiento, y el resultado mismo, casi siempre se llega a conocer "hasta que" se ha cumplido completamente la profecía pues en ocasiones tiene doble cumplimiento, uno en tiempo de los profetas, y otro, siglos después en Cristo o en su pueblo.
Por ejemplo, se le dice a Israel que tendrá una señal: "Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel" (Isaías 7:13). El pueblo oyó la profecía y pensó que su cumplimiento era pronto (recordemos que Isaías vivió alrededor de los años 700 antes de Cristo). Por ello, las familias judías eran tan numerosas, porque cada uno quería obtener la posibilidad de tener un hijo llamado Emanuel... que fuera el elegido. Así, es más entendible también, el por qué los judíos concideraban la "esterilidad" como una maldición, pues creían interpretar que Dios los estaba marginando de la bendición de la señal. Pero volviendo al punto, el cumplimiento se hizo 700 años después, con el nacimiento de Jesús por medio de una virgen, llamado Emanuel (que significa Dios con nosotros).
También a Isaías se le dice que cuando fuere restaurado Israel en los últimos tiempos, se oirá: "¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?. Ciertamente a mí esperarán los de la costa, y la naves de Tarsis desde el principio, para traer a tus hijos de lejos" (Isaías 60:8-9). En 1948, cuando las Naciones Unidas al fin concedieron un territorio en Medio Oriente para que Isarael fuera restaurado, judíos de todo el mundo llegaron en aviones (volando como nubes, y como palomas en sus ventanas); y llegaron barcos cargados de inmigrantes judíos de todas partes del mundo, especialmente de España (llamada por Josefo Tarsis) y de Rusia. Meditemos.
Por ejemplo, se le dice a Israel que tendrá una señal: "Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel" (Isaías 7:13). El pueblo oyó la profecía y pensó que su cumplimiento era pronto (recordemos que Isaías vivió alrededor de los años 700 antes de Cristo). Por ello, las familias judías eran tan numerosas, porque cada uno quería obtener la posibilidad de tener un hijo llamado Emanuel... que fuera el elegido. Así, es más entendible también, el por qué los judíos concideraban la "esterilidad" como una maldición, pues creían interpretar que Dios los estaba marginando de la bendición de la señal. Pero volviendo al punto, el cumplimiento se hizo 700 años después, con el nacimiento de Jesús por medio de una virgen, llamado Emanuel (que significa Dios con nosotros).
También a Isaías se le dice que cuando fuere restaurado Israel en los últimos tiempos, se oirá: "¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?. Ciertamente a mí esperarán los de la costa, y la naves de Tarsis desde el principio, para traer a tus hijos de lejos" (Isaías 60:8-9). En 1948, cuando las Naciones Unidas al fin concedieron un territorio en Medio Oriente para que Isarael fuera restaurado, judíos de todo el mundo llegaron en aviones (volando como nubes, y como palomas en sus ventanas); y llegaron barcos cargados de inmigrantes judíos de todas partes del mundo, especialmente de España (llamada por Josefo Tarsis) y de Rusia. Meditemos.
sábado, 4 de septiembre de 2010
Dejarán padre y madre y serán una sola carne.
Cuando Dios creó el mundo y puso sobre la faz de la tierra a un sólo hombre, no lo puso así por un error involuntario, por un olvido, o para ver qué era lo que sucedía en su interior. Lo puso solo para que la humanidad entera nos dieramos cuenta que NO ES BUENO que una persona viva o esté aislada.
Dios Padre, al ser el diseñador de la creación y del hombre mismo, sabía cómo funciona el universo y la humanidad, lo que EL deseaba era "enseñarnos" a nosotros lo que sucede cuando una persona se aisla completamente. La soledad lo anula, lo frustra, lo desencanta, y puede llegar hasta provocarle instintos trágicos. Por ello fue que también con el hombre creó a la mujer y la institución del matrimonio. Y, cuando los unió dijo: "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne" (Génesis 2:24). Esto implica que, cada hombre tiene derecho a una mujer; cada mujer tiene derecho a un hombre (por ello dice "el" y "la", no dice "ellos" y "las"); y que cuando se unen deben buscar un hogar o un lugar aislado de los padres no seguir en dependencia de los mismos.
Pero, también implica, que los padres se independicen de los hijos. Está bien que un padre le tienda la mano al hijo o a la hija, ¿a quién vamos a ayudar fuera sino lo hacemos dentro de casa primero?. Pero, se ayuda con sabiduría del cielo. No podemos ir solucionando todos los problemas de los hijos, se supone que si tomaron la decisión de apartarse, era porque tenían la capacidad de hacerlo. Y, si en dado caso cometieron errores, pues tienen que aprender a pagarlos... esa es una ley de la vida. Así qué, ciertamente los hijos deben separarse de los padres, pero también los padres debemos separarnos de los hijos, y en todo caso, un padre o una madre deben ser "ayuda" para los hijos, no una "carga". Meditemos.
Dios Padre, al ser el diseñador de la creación y del hombre mismo, sabía cómo funciona el universo y la humanidad, lo que EL deseaba era "enseñarnos" a nosotros lo que sucede cuando una persona se aisla completamente. La soledad lo anula, lo frustra, lo desencanta, y puede llegar hasta provocarle instintos trágicos. Por ello fue que también con el hombre creó a la mujer y la institución del matrimonio. Y, cuando los unió dijo: "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne" (Génesis 2:24). Esto implica que, cada hombre tiene derecho a una mujer; cada mujer tiene derecho a un hombre (por ello dice "el" y "la", no dice "ellos" y "las"); y que cuando se unen deben buscar un hogar o un lugar aislado de los padres no seguir en dependencia de los mismos.
Pero, también implica, que los padres se independicen de los hijos. Está bien que un padre le tienda la mano al hijo o a la hija, ¿a quién vamos a ayudar fuera sino lo hacemos dentro de casa primero?. Pero, se ayuda con sabiduría del cielo. No podemos ir solucionando todos los problemas de los hijos, se supone que si tomaron la decisión de apartarse, era porque tenían la capacidad de hacerlo. Y, si en dado caso cometieron errores, pues tienen que aprender a pagarlos... esa es una ley de la vida. Así qué, ciertamente los hijos deben separarse de los padres, pero también los padres debemos separarnos de los hijos, y en todo caso, un padre o una madre deben ser "ayuda" para los hijos, no una "carga". Meditemos.
viernes, 3 de septiembre de 2010
Si estamos con Dios, ¿Quien contra nosotros?
Cuando éramos pequeños e íbamos al colegio, en muchas oportunidades algún alumno mayor que nosotros trató de lastimarnos o de golpearnos, y la más rápida defensa que teníamos era decirle, si me haces algo le digo a mis hermanos mayores para que te golpeen. Como nuestro apellido era poco común, ellos se calmaban pues sabían que en el colegio habían alumnos con el mismo apellido.
Hoy, en los caminos del Señor, nosotros, todos, somos atacados por entes, personas, grupos, y hasta sociedades ocultas que tratan de minimizar, o, de anular la obra que Dios está haciendo en nosotros. A esos entes, personas, grupos, o sociedades ocultas no los podemos enfrentar nosotros, sino tenemos que estar conscientes que el Espíritu del Señor que está en nosotros es quien los debe frenar. La Palabra de Dios nos alienta a que sepamos que la batalla que estamos luchando ya está ganada, si vemos la última página de esa guerra espiritual, los triunfadores somos nosotros porque el triunfo nos lo va a dar el Señor. También la Palabra de Dios nos muestra palabras de aliento que nos deben consolar en la lucha.
Isaías 54:15: "Si alguno conspirar contra tí, lo hará sin mí; el que contra tí conspirare, delante de tí caerá". Isaías 54:17: "Ninguna arma forjada contra tí, prosperará". Apocalipsis 2:10: "No temas en nada lo que vas a padecer". Esas son algunas de las frases con las que el Señor nos consuela y nos anima a que sepamos que, ciertamente, estamos en batalla pero la victoria es nuestra porque EL peleará por nosotros y nos defenderá. Meditemos.
Hoy, en los caminos del Señor, nosotros, todos, somos atacados por entes, personas, grupos, y hasta sociedades ocultas que tratan de minimizar, o, de anular la obra que Dios está haciendo en nosotros. A esos entes, personas, grupos, o sociedades ocultas no los podemos enfrentar nosotros, sino tenemos que estar conscientes que el Espíritu del Señor que está en nosotros es quien los debe frenar. La Palabra de Dios nos alienta a que sepamos que la batalla que estamos luchando ya está ganada, si vemos la última página de esa guerra espiritual, los triunfadores somos nosotros porque el triunfo nos lo va a dar el Señor. También la Palabra de Dios nos muestra palabras de aliento que nos deben consolar en la lucha.
Isaías 54:15: "Si alguno conspirar contra tí, lo hará sin mí; el que contra tí conspirare, delante de tí caerá". Isaías 54:17: "Ninguna arma forjada contra tí, prosperará". Apocalipsis 2:10: "No temas en nada lo que vas a padecer". Esas son algunas de las frases con las que el Señor nos consuela y nos anima a que sepamos que, ciertamente, estamos en batalla pero la victoria es nuestra porque EL peleará por nosotros y nos defenderá. Meditemos.
jueves, 2 de septiembre de 2010
¿Quién o qué es nuestra fuente?
Para vivir la vida, especialmene la actual con tanta corrupción, violencia, sexo, drogas, etc, que nos rodea, tenemos que tener una fuente de inspiración. Para muchos es el gim, para otros es el trabajo, otros más su profesión, etc. Pero todos, de una manera u otra tenemos una fuente de inspiración para la vida.
Isaías buscó esa fuente en Dios, en su libro en el capítulo 50 y verso 4 nos dice: "Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído como los sabios". Esas son palabras y pensamientos que nosotros guardamos también, le pedimos al Señor que por medio de ésta pequeña ventana, nos de la inspiración necesaria para ayudar a algún corazón que necesite un aliento, un consuelo, una guía, o, como lo hemos comprobado en determinadas ocasiones un "hola". Vivimos tan atariados en nuestros trabajos, pensamientos y metas, que se nos olvida que un pequeño "hola" pueda llegar a significar tanto para otra persona.
Busquemos en Dios la fuente de nuestra inspiración, y podremos como abogados tener mejor servicio para nuestros defendidos; como médicos mejor atención a nuestros pacientes; como comerciantes mejor trato para con los compradores; pero principalmente, como guías espirituales de nuestros hijos mejores consejos. Meditemos.
Isaías buscó esa fuente en Dios, en su libro en el capítulo 50 y verso 4 nos dice: "Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído como los sabios". Esas son palabras y pensamientos que nosotros guardamos también, le pedimos al Señor que por medio de ésta pequeña ventana, nos de la inspiración necesaria para ayudar a algún corazón que necesite un aliento, un consuelo, una guía, o, como lo hemos comprobado en determinadas ocasiones un "hola". Vivimos tan atariados en nuestros trabajos, pensamientos y metas, que se nos olvida que un pequeño "hola" pueda llegar a significar tanto para otra persona.
Busquemos en Dios la fuente de nuestra inspiración, y podremos como abogados tener mejor servicio para nuestros defendidos; como médicos mejor atención a nuestros pacientes; como comerciantes mejor trato para con los compradores; pero principalmente, como guías espirituales de nuestros hijos mejores consejos. Meditemos.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Te he escogido en horno de aflicción.
¿Quién quiere sufrir? Nadie que conozcamos tiene como meta el sufrimiento, sin embargo, si vemos a nuestro alrededor encontramos personas que sufren soledad, escasez económica, enfermedades, despojos, abandono, penas, angustias, luto, etc. Y es más, MUCHAS de esas personas son creyentes en Dios, entonces ¿Por qué sufren?
En más de una ocasión hemos leído, escuchado, y visto personalmente a líderes que con tal de llenar una congregación proclaman: "Venga a los pies del Señor y sus problemas terminarán". Ciertamente el Señor nos promete paz, amor y tranquilidad, pero no nos prometió NUNCA que nuestros problemas terminarían, lo que SI nos prometió es que EL mismo iba a caminar con nosotros para que pasaramos las pruebas. ¿Acaso, Noé, un hombre de Dios, se salvó del diluvio; ¿Se salvó Jesús, el Hijo de Dios, de la cruz? ¿Se salvaron los discípulos de la tortura y el martirio? ¿Quiénes somos nosotros para seguir el camino de ellos, y sólo tener la gloria y no los problemas? La oferta era, es, y seguirá siendo hasta el día que el Señor venga: "TOMA TU CRUZ Y SIGUEME" (Mateo 16:24), si alguien no ha entendido que la cruz es dolorosa, eso es otra situación. Pero a su mismo pueblo, Israel, Dios le dijo: "Te he escogido en horno de aflicción" (Isaías 48:10) y vaya sino ha sufrido el pueblo de Israel en los últimos dos mil años.
El camino del Señor es duro para quien lo quiera seguir, que EL nos acompañará y nos alivianará ese camino también es otra verdad. De hecho es la verdad que nos debe animar a que tendremos problemas, pero que el Señor está con nosotros para resolverlos. Meditemos.
En más de una ocasión hemos leído, escuchado, y visto personalmente a líderes que con tal de llenar una congregación proclaman: "Venga a los pies del Señor y sus problemas terminarán". Ciertamente el Señor nos promete paz, amor y tranquilidad, pero no nos prometió NUNCA que nuestros problemas terminarían, lo que SI nos prometió es que EL mismo iba a caminar con nosotros para que pasaramos las pruebas. ¿Acaso, Noé, un hombre de Dios, se salvó del diluvio; ¿Se salvó Jesús, el Hijo de Dios, de la cruz? ¿Se salvaron los discípulos de la tortura y el martirio? ¿Quiénes somos nosotros para seguir el camino de ellos, y sólo tener la gloria y no los problemas? La oferta era, es, y seguirá siendo hasta el día que el Señor venga: "TOMA TU CRUZ Y SIGUEME" (Mateo 16:24), si alguien no ha entendido que la cruz es dolorosa, eso es otra situación. Pero a su mismo pueblo, Israel, Dios le dijo: "Te he escogido en horno de aflicción" (Isaías 48:10) y vaya sino ha sufrido el pueblo de Israel en los últimos dos mil años.
El camino del Señor es duro para quien lo quiera seguir, que EL nos acompañará y nos alivianará ese camino también es otra verdad. De hecho es la verdad que nos debe animar a que tendremos problemas, pero que el Señor está con nosotros para resolverlos. Meditemos.
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