Jesús dijo ésta parábola: "El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas para su hijo" (Mateo 22:1). Los que hoy estamos en la edad madura, hemos tenido casi que por regla general, que preparar una boda para alguno de nuestros hijos, o, para todos ellos como en nuestro caso. Y entonces inicia la lista de prepararativos: que las mesas, que las sillas, que los manteles, que el pastel, que la decoración, que la comida, que el acompañamiento, que el vestido, que la ceremonia, que el ministro, etc. Un sin fín de elementos y tratando de coordinarlos de tal forma que todo quede acorde.
Pues nos cuenta Jesús ésta parábola acerca de la preparación de la boda del hijo de un rey. Si es parábola "tenemos" que entender que está hablando ni más ni menos que de SU BODA, aquella que conocemos como LA BODA DEL CORDERO (Apocalipsis 19). Pues bien, nos cuenta Jesús que salieron los siervos a llevar la noticia a los invitados, pero éstos dijeron: "No queremos ir" (Apocalipsis 19:3). Vinieron los siervos al rey y le hicieron ver la situación, mas el rey no se molestó sino simplemente les dijo: "Decid a mis convidados que ya todo está preparado, que vengan" (Apocalipsis 19:5). Vinieron pues los siervos nuevamente y se lo comunicaron al rey. Entonces dice Jesús que el rey se enojó, y no solamente mandó a destruir a las ciudades de cuyos eran los convidados, sino que mandó invitar a todos los que encontraran los siervos, fueron éstos "buenos" o "malos" (versos 6-10).
Aquí vemos algo asombroso pero encubierto, y es para un ¡Aunque usted no lo crea! La boda ya estaba preparada pero fue "suspendida" y no solamente en una ocasión sino en dos. La prueba es que los convidados no dijeron no iremos, sino simplemente no fueron y dejaron a los novios plantados. Mucho se ha debatido que solamente unos pocos "privilegiados" entrarán a la boda del Cordero, aquí Jesús nos hace ver que no solamente estarán en la boda "todos" los buenos sino que hasta habrán "malos" (lea bien el verso 10). ¿La razón? Porque así como los buenos son siempre testigos de la destrucción del malo y la maldad (vea a Abraham frente a Sodoma y Gomorra al día siguiente de su destrucción en Génesis 19:28. Así también los malos serán testigos de que todas las promesas de Dios eran verdad pero que fueron rechazadas por muchos). ¿Quién no nos dice que las bodas ya están preparadas, pero que han sido suspendidas, y quizás no solamente una sino acaso ya dos veces? Jesús nos dice que el novio y la novia son importantes, pero, que sin invitados la boda NO SE PUEDE REALIZAR. Los acontecimientos mundiales se asemejan mucho a Mateo 24 hoy en día ¡Aunque usted no lo crea!. Meditemos.
martes, 8 de junio de 2010
lunes, 7 de junio de 2010
¿Podemos ser prosperados?
El Señor siempre quiere lo mejor para su pueblo, para su gente, y por supuesto para usted como hijo suyo. Ahora bien, en la actualidad existe una doctrina que NO es la doctrina de Dios, y a esa doctrina los que NO la aceptamos la llamamos "doctrina de paz, poder y prosperidad". Y usted se preguntará ¿Y entonces, en qué quedamos sí o no?. Nos explicamos.
Cuando Dios en los albores de la creación de su pueblo le habló a Moisés, le dio las leyes y las normas bajo las cuales había de morar su pueblo. Y, en el libro de Deuteronomio, específicamente en el capítulo 28 le dió los lineamientos para una vida plena o una vida de fracaso. Y la clave de la vida plena es según nos dice en el verso 1 ´"oír" su voz y "obedecerla". No habla de "trabajar" 20 horas al día, no habla de que "hagamos lo imposible" por acumular riqueza, no habla de que "confesemos por fe" que seremos ricos. Además, la "riqueza" de que Dios nos habla allí, no necesariamente es "multitud" de billetes, sino tan sólo nos habla de "tener abundantemente" por la "bendición" que El dará a nuestro camino, a nuestro fruto, a nuestra casa, en nuestras entradas y en nuestras salidas (ver los versos 3,4,5,6, etc).
Además, en libros como los Salmos podemos encontrar algunas otras claves para tener esa "abundancia" o esa "prosperidad" que con justa razón todos queremos para nuestras familias. Bienaventurado el varón que no anduvo en "consejo de malos"; ni estuvo en "camino de pecadores"; ni en silla de "escarnecedores" (burladores) se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su "delicia"; y en la ley de Jehová "medita" de día y de noche... y todo lo que hace "prosperará" (Salmo 1). NO es confesando riqueza por fe, no es pasando por encima de cualquiera, no es trabajando 20 horas al día... es gozándose en la presencia de Dios de día y de noche; honrando el nombre de Dios a cada momento; agradando a Dios en todo lo que hagamos que seremos prosperados. Meditemos.
Cuando Dios en los albores de la creación de su pueblo le habló a Moisés, le dio las leyes y las normas bajo las cuales había de morar su pueblo. Y, en el libro de Deuteronomio, específicamente en el capítulo 28 le dió los lineamientos para una vida plena o una vida de fracaso. Y la clave de la vida plena es según nos dice en el verso 1 ´"oír" su voz y "obedecerla". No habla de "trabajar" 20 horas al día, no habla de que "hagamos lo imposible" por acumular riqueza, no habla de que "confesemos por fe" que seremos ricos. Además, la "riqueza" de que Dios nos habla allí, no necesariamente es "multitud" de billetes, sino tan sólo nos habla de "tener abundantemente" por la "bendición" que El dará a nuestro camino, a nuestro fruto, a nuestra casa, en nuestras entradas y en nuestras salidas (ver los versos 3,4,5,6, etc).
Además, en libros como los Salmos podemos encontrar algunas otras claves para tener esa "abundancia" o esa "prosperidad" que con justa razón todos queremos para nuestras familias. Bienaventurado el varón que no anduvo en "consejo de malos"; ni estuvo en "camino de pecadores"; ni en silla de "escarnecedores" (burladores) se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su "delicia"; y en la ley de Jehová "medita" de día y de noche... y todo lo que hace "prosperará" (Salmo 1). NO es confesando riqueza por fe, no es pasando por encima de cualquiera, no es trabajando 20 horas al día... es gozándose en la presencia de Dios de día y de noche; honrando el nombre de Dios a cada momento; agradando a Dios en todo lo que hagamos que seremos prosperados. Meditemos.
sábado, 5 de junio de 2010
Y el velo del templo se rasgó.
Tantas veces hemos leído en la escritura la expresión: "Y el velo del templo se rasgó", pero ¿Qué era ese velo y qué significado tenía y tiene?. El templo de Jerusalén estaba dividio en tres partes, el Atrio, lugar al que entraban todos los judíos por nacimiento o por nacionalidad; el Lugar Santo, en donde solamente entraban los sacerdotes, y no podía entrar el pueblo; y, el Lugar Santísimo, aquél lugar en donde se guardaba el arca del pacto que tantos años llevaron en hombros los que salieron de Egipto (ver Exodo y Deuteronomio).
Todos los años los judíos estaban obligados por la ley de Moisés a presentarse al templo, pero los sacerdotes y el Sumo Sacerdote vivían en el templo y sus edificios (aquellos de los que Jesús nos habló que iban a ser destruidos). Los sacerdotes eran los encargados de realizar las tareas diarias, y tareas especiales según su orden como lo vemos en el caso de Zacarías el padre de Juan el Bautista (Lucas 1:8). Pero la tarea del Sumo Sacerdote era entrar "solamente" una vez por año en el Lugar Santísimo para ofrecer una ofrenda por él primeramente, para no morir delante de la presencia de Dios; y luego por el pueblo. El Lugar Santísimo era tan sagrado que tenía un velo muy grueso para que nadie pudiera entrar ni ver nada. Era un lugar tan resguardado que cuentan los historiadors como Josefo, que el Sumo Sacerdote el día que tenía que entrar, entraba amarrado con un lazo en el pie por si se daba el caso de que muriera dentro, puesto que nadie podía entrar a sacarlo entonces había de ser halado.
Ese es el velo que se rompió cuando Jesús murio. ¿Por qué? Pues porque EL era el "cordero" verdadero, de ese día (el día de su muerte o sacrificio) ya no iba a ser necesario matar más corderos para remisión de pecados. Jesús era también el Sumo Sacerdote de Sacerdotes que iba a interceder por nosotros directamente a la derecha del Padre. Por ello el escritor de Hebreos nos dice: "Acercaos, pues, CONFIADAMENTE al trono de gracia, para alcanzar misericordia..." (Hebreos 4:16), porque ahora ya no necesitamos de nadie para hablar con Dios, lo podemos hacer personalmente y en cualquier lugar, que, coicidentemente, fue lo que Jesús le dijo a la Samaritana en Juan 4:23). Meditemos.
Todos los años los judíos estaban obligados por la ley de Moisés a presentarse al templo, pero los sacerdotes y el Sumo Sacerdote vivían en el templo y sus edificios (aquellos de los que Jesús nos habló que iban a ser destruidos). Los sacerdotes eran los encargados de realizar las tareas diarias, y tareas especiales según su orden como lo vemos en el caso de Zacarías el padre de Juan el Bautista (Lucas 1:8). Pero la tarea del Sumo Sacerdote era entrar "solamente" una vez por año en el Lugar Santísimo para ofrecer una ofrenda por él primeramente, para no morir delante de la presencia de Dios; y luego por el pueblo. El Lugar Santísimo era tan sagrado que tenía un velo muy grueso para que nadie pudiera entrar ni ver nada. Era un lugar tan resguardado que cuentan los historiadors como Josefo, que el Sumo Sacerdote el día que tenía que entrar, entraba amarrado con un lazo en el pie por si se daba el caso de que muriera dentro, puesto que nadie podía entrar a sacarlo entonces había de ser halado.
Ese es el velo que se rompió cuando Jesús murio. ¿Por qué? Pues porque EL era el "cordero" verdadero, de ese día (el día de su muerte o sacrificio) ya no iba a ser necesario matar más corderos para remisión de pecados. Jesús era también el Sumo Sacerdote de Sacerdotes que iba a interceder por nosotros directamente a la derecha del Padre. Por ello el escritor de Hebreos nos dice: "Acercaos, pues, CONFIADAMENTE al trono de gracia, para alcanzar misericordia..." (Hebreos 4:16), porque ahora ya no necesitamos de nadie para hablar con Dios, lo podemos hacer personalmente y en cualquier lugar, que, coicidentemente, fue lo que Jesús le dijo a la Samaritana en Juan 4:23). Meditemos.
viernes, 4 de junio de 2010
¿Quiénes mataron a Jesús, los romanos o los judíos?
Si todavía existiera aquél famoso programa de televisión de los 60s. "La pregunta del millón", ésta quizás sería la pregunta final. Aquél programa consistía en ir haciendo preguntas a los concursantes, y mientras que los que respondían avanzaban a la siguiente fase, los que fallaban eran eliminados. Al final solamente quedaba alguien con una última pregunta, si la respondía se hacía acreedor al millón de dólares. Esta pregunta parecería encajar para esa última ocasión.
Tradicionalmente e históricamente, se puede probar que la muerte "física" de Cristo fue realizada por los romanos. Eran los romanos quienes habían heredado de pueblos antiguos las costumbres de "crucificar" a los presos. Eran los romanos los que hacían "juicios injustos" para condenar a sus presos. Eran los romanos los que acostumbraban ejecutar en "público" sus sentencias, para mantener amedrentadas a las masas. Pero, los hechores intelectuales NO FUERON ELLOS, fueron los judíos. Ahora bien, NO FUE EN SI EL PUEBLO JUDIO. Nos explicamos. La muerte de Jesús fue lo que se conoce como un complot, fue una muerte religiosa disfrazada de muerte política. Los judíos que planearon la muerte de Jesús no fueron los judíos que conformaban las masas, fueron la "crema y nata de los religiosos". Aquellos que debían de proclamar al Hijo de Dios cuando viniera, fueron los que lo mataron.
Veamos algunos versículos que prueban lo dicho. Los "soldados" que prendieron a Jesús eran soldados de la guardia pretoriana, o sea, soldados de los religiosos (Hechos 23:35). Cuando lo prendieron ¿A dónde lo llevaron? Al Sumo Sacerdote (Mateo 26:57). ¿Quiénes conformaron el grupo de juicio contra Jesús? Los principales entre los sacerdotes, los ancianos, y TODO el concilio (Mateo 26:59). ¿Quién fue el que dió la sentencia para que Cristo muriera? Pues nada menos y nada más que el SUMO SACERDOTE, Caifás (Mateo 26:65-66). ¿Quiénes fueron los primeros en escupir el rostro de Jesús, en darle puñetazos, en abofetearle, y en burlarse de Jesús? Pues los religiosos (Mateo 26:67-68). Los romanos actuaron, porque los "reliosos judíos" los manipularon, haciéndoles creer que El Cristo se denominaba Rey de los Judíos, y eso, hacía peligrar al autoridad del César, y los romanos lo creyeron. Meditemos.
Tradicionalmente e históricamente, se puede probar que la muerte "física" de Cristo fue realizada por los romanos. Eran los romanos quienes habían heredado de pueblos antiguos las costumbres de "crucificar" a los presos. Eran los romanos los que hacían "juicios injustos" para condenar a sus presos. Eran los romanos los que acostumbraban ejecutar en "público" sus sentencias, para mantener amedrentadas a las masas. Pero, los hechores intelectuales NO FUERON ELLOS, fueron los judíos. Ahora bien, NO FUE EN SI EL PUEBLO JUDIO. Nos explicamos. La muerte de Jesús fue lo que se conoce como un complot, fue una muerte religiosa disfrazada de muerte política. Los judíos que planearon la muerte de Jesús no fueron los judíos que conformaban las masas, fueron la "crema y nata de los religiosos". Aquellos que debían de proclamar al Hijo de Dios cuando viniera, fueron los que lo mataron.
Veamos algunos versículos que prueban lo dicho. Los "soldados" que prendieron a Jesús eran soldados de la guardia pretoriana, o sea, soldados de los religiosos (Hechos 23:35). Cuando lo prendieron ¿A dónde lo llevaron? Al Sumo Sacerdote (Mateo 26:57). ¿Quiénes conformaron el grupo de juicio contra Jesús? Los principales entre los sacerdotes, los ancianos, y TODO el concilio (Mateo 26:59). ¿Quién fue el que dió la sentencia para que Cristo muriera? Pues nada menos y nada más que el SUMO SACERDOTE, Caifás (Mateo 26:65-66). ¿Quiénes fueron los primeros en escupir el rostro de Jesús, en darle puñetazos, en abofetearle, y en burlarse de Jesús? Pues los religiosos (Mateo 26:67-68). Los romanos actuaron, porque los "reliosos judíos" los manipularon, haciéndoles creer que El Cristo se denominaba Rey de los Judíos, y eso, hacía peligrar al autoridad del César, y los romanos lo creyeron. Meditemos.
jueves, 3 de junio de 2010
Entonces, ellos discutían entre sí, ¿Quién sería?
Jesús durante sus tres años y medio de caminata con sus discípulos fue muy claro en determinadas situaciones, pero, en otras no tanto. Por ejemplo, vemos en Mateo 26:6-10) cuando deja muy claro que la mujer que derramó el vaso de alabastro de perfume sobre él, que de ella se hablaría por siempre cada vez que se hablara del evangelio. Muchos piensan que esa mujer fue María Magdalena, pero si usted estudia Juan 12:1-3 verá que fue María, la hermana de Marta y Lázaro, aquellos de Betania.
Vemos acciones y pensamientos claros de Jesús por ejemplo cuando nos dice: "Pobres siempre tendréis entre vosotros", ésto lo dijo en el mismo contexto de lo de María la hermana de Marta y Lázaro (Mateo 26:11). En éste mismo capítulo también nos hace ver que los dos "famosos discípulos desconocidos" que fueron a preparar la Santa Cena por órdenes de Jesús, fueron Pedro y Juan (vea el verso 17). Pero, hubo situaciones en las cuales Jesús, aparentaba no ser tan claro, aún y cuando sí lo era. Veamos la noche de la Santa Cena, cuando se supone que da la clave para que todos sepan ¿Quién es el discípulo que lo va a entregar a los religiosos? Les dice: "A la verdad el Hijo del Hombre va (a ser entregado), según está escrito de él, pero ¡Ay de aquél por que es entregado! (versos 23-24), es aquél quien moja su pan en mi plato (verso 23 de mateo 26). Y dice la escritura en Lucas 22:23 que los discípulos "discutían entre sí, quién de ellos sería".
La pregunta es, si ya Jesús les había dicho que el traidor era aquél que remojaba su pan en el plato ¡Qué más señal querían? ¡SIMPLEMENTE, ERA ESE! El problema nace, porque TODOS remojaban su pan en el plato, por eso era que discutían quién sería. Ellos caminaron con Jesús tres años y medio; ellos durmieron con Jesús tres años y medio; ellos peregrinaron con Jesús tres años y medio; y, ellos comieron con Jesús tres tiempos diarios por tres años y medio, así que TODOS llegaron a tener intimidad con Jesús, por ello es que lo que para nosotros es una señal para ellos no lo era. Meditemos.
Vemos acciones y pensamientos claros de Jesús por ejemplo cuando nos dice: "Pobres siempre tendréis entre vosotros", ésto lo dijo en el mismo contexto de lo de María la hermana de Marta y Lázaro (Mateo 26:11). En éste mismo capítulo también nos hace ver que los dos "famosos discípulos desconocidos" que fueron a preparar la Santa Cena por órdenes de Jesús, fueron Pedro y Juan (vea el verso 17). Pero, hubo situaciones en las cuales Jesús, aparentaba no ser tan claro, aún y cuando sí lo era. Veamos la noche de la Santa Cena, cuando se supone que da la clave para que todos sepan ¿Quién es el discípulo que lo va a entregar a los religiosos? Les dice: "A la verdad el Hijo del Hombre va (a ser entregado), según está escrito de él, pero ¡Ay de aquél por que es entregado! (versos 23-24), es aquél quien moja su pan en mi plato (verso 23 de mateo 26). Y dice la escritura en Lucas 22:23 que los discípulos "discutían entre sí, quién de ellos sería".
La pregunta es, si ya Jesús les había dicho que el traidor era aquél que remojaba su pan en el plato ¡Qué más señal querían? ¡SIMPLEMENTE, ERA ESE! El problema nace, porque TODOS remojaban su pan en el plato, por eso era que discutían quién sería. Ellos caminaron con Jesús tres años y medio; ellos durmieron con Jesús tres años y medio; ellos peregrinaron con Jesús tres años y medio; y, ellos comieron con Jesús tres tiempos diarios por tres años y medio, así que TODOS llegaron a tener intimidad con Jesús, por ello es que lo que para nosotros es una señal para ellos no lo era. Meditemos.
miércoles, 2 de junio de 2010
Consejos de Jesús para el fin de los tiempos.
Creemos firmemente que tenemos que estar conscientes del tiempo en el que vivimos, Jesús dijo, cuando se refirió a los tiempos del fin, que NADIE, ni los ángeles del cielo saben del día ni de la hora en que ha de suceder esto. Sin embargo, nos dio al menos dos o tres claves para que aquél día no nos tome por sorpresa.
Primero nos dijo: "Mirad que nadie os engañe" (Mateo 24:4). Eso quiere decir que van a ver muchos engañadores en el tiempo del fin. Y, ¿Qué es lo que dirán esos engañadores? Pues Jesús mismo nos lo dijo: "Van a venir muchos en su nombre diciendo que son el Cristo mismo" (verso 5). Y, sigue diciendo Jesús que, a pesar de que EL nos lo está avisando "van a engañar a muchos". Una segunda clave que Jesús nos da para los tiempos finales es: "Velad", "Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor" (verso 42). Y hace la comparación con aquél ladrón que está esperando que todos estén dormidos para entrar a escondidas. Por eso tenemos que estar atentos, porque no sabemos en qué momento puede ser, pero sabemos que puede ser. Sin embargo, a pesar de que no conocemos el tiempo exacto sí podemos tener una noción del tiempo de su venida, pues Jesús nos menciona algunos acontecimientos.
El evangelio será predicado por todo el mundo (verso 14), hoy, con los medios de comunicación tan avanzados que tenemos, eso, es más posible que nunca. Luego nos dice, que cuando haya gran tribulación como nunca la ha habido ni la habrá en Jerusalén, en Judea, es otra señal. Que cuando veamos la reconstrucción de Israel en los tiempos modernos (verso 32), no pasará esa generación sin que EL venga (verso 34). Con respecto al tiempo que dura una generación hay muchas opiniones, nosotros preferimos quedarnos con la que DIOS le dio a Abraham en Génesis 15:13-18, que fue de 100 años. Israel fue reconstruido en los tiempos modernos en 1947, el 29 de noviembre por orden de la ONU. Meditemos.
Primero nos dijo: "Mirad que nadie os engañe" (Mateo 24:4). Eso quiere decir que van a ver muchos engañadores en el tiempo del fin. Y, ¿Qué es lo que dirán esos engañadores? Pues Jesús mismo nos lo dijo: "Van a venir muchos en su nombre diciendo que son el Cristo mismo" (verso 5). Y, sigue diciendo Jesús que, a pesar de que EL nos lo está avisando "van a engañar a muchos". Una segunda clave que Jesús nos da para los tiempos finales es: "Velad", "Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor" (verso 42). Y hace la comparación con aquél ladrón que está esperando que todos estén dormidos para entrar a escondidas. Por eso tenemos que estar atentos, porque no sabemos en qué momento puede ser, pero sabemos que puede ser. Sin embargo, a pesar de que no conocemos el tiempo exacto sí podemos tener una noción del tiempo de su venida, pues Jesús nos menciona algunos acontecimientos.
El evangelio será predicado por todo el mundo (verso 14), hoy, con los medios de comunicación tan avanzados que tenemos, eso, es más posible que nunca. Luego nos dice, que cuando haya gran tribulación como nunca la ha habido ni la habrá en Jerusalén, en Judea, es otra señal. Que cuando veamos la reconstrucción de Israel en los tiempos modernos (verso 32), no pasará esa generación sin que EL venga (verso 34). Con respecto al tiempo que dura una generación hay muchas opiniones, nosotros preferimos quedarnos con la que DIOS le dio a Abraham en Génesis 15:13-18, que fue de 100 años. Israel fue reconstruido en los tiempos modernos en 1947, el 29 de noviembre por orden de la ONU. Meditemos.
martes, 1 de junio de 2010
Respuestas.
Como vimos ayer los discípulos le hacen al Señor tres preguntas, pero el Señor como en otras ocasiones, no les responde directamente, o, les responde casi que en forma de parábolas. Las tres preguntas fueron: ¿Cuándo será la destrucción del templo y sus edificios? ¿Qué señal habrá de tu venida? y ¿Qué señal habrá del fin del siglo? (Mateo 24:3).
El Señor no responde en orden las preguntas, pues vemos que la respuesta a la primera pregunta la da en los versos 15 al 22, en donde explica lo que le sucederá a Jerusalén, en Judea (verso 16 y Lucas 21:20) en su momento, y utiliza la palabra "cuando" en el verso 15. La respuesta a la segunda pregunta la da en los versos 30 al 34, en donde utiliza la palabra "señal". Y, por último, la respuesta a la tercera pregunta la da en los versos 6 al 14, en donde incluso divide el fin en tres etapas, a saber: "aún no es el fin", "principio de dolores", y "entonces vendra el fin" (versos 6, 7 y 14 respectivamente). A su vez, si usted analiza la respuesta a la última pregunta, encontrará que aún y cuando es cronológica, no suceden inmediatamente, sino que hay períodods de años entre una etapa y la otra.
Ahondar en la respuesta sería tema de un seminario y no de un mensaje, pero si usted se toma la molestia de no sólo "leer" sino "estudiar" (y comparativamente con Marcos 13 y Lucas 21) éste capítulo a fondo, verá con toda seguridad que la forma en que nos lo han enseñado, no necesariamente es la correcta. Pruebas: 1) Este capítulo es explicado para las generaciones, pero en su esencia, es para los judíos, y más aún, es para los discípulos. 2) Solamente hay una Judea en todo el mundo y está en Israel. 3) La Gran Tribulación NO es para todo el mundo, es solamente para la ciudad de Jerusalén, en territorio de Judea en Medio Oriente. 4) Todos los discípulos fueron, con la excepción de Juan, martirizados. Meditemos.
El Señor no responde en orden las preguntas, pues vemos que la respuesta a la primera pregunta la da en los versos 15 al 22, en donde explica lo que le sucederá a Jerusalén, en Judea (verso 16 y Lucas 21:20) en su momento, y utiliza la palabra "cuando" en el verso 15. La respuesta a la segunda pregunta la da en los versos 30 al 34, en donde utiliza la palabra "señal". Y, por último, la respuesta a la tercera pregunta la da en los versos 6 al 14, en donde incluso divide el fin en tres etapas, a saber: "aún no es el fin", "principio de dolores", y "entonces vendra el fin" (versos 6, 7 y 14 respectivamente). A su vez, si usted analiza la respuesta a la última pregunta, encontrará que aún y cuando es cronológica, no suceden inmediatamente, sino que hay períodods de años entre una etapa y la otra.
Ahondar en la respuesta sería tema de un seminario y no de un mensaje, pero si usted se toma la molestia de no sólo "leer" sino "estudiar" (y comparativamente con Marcos 13 y Lucas 21) éste capítulo a fondo, verá con toda seguridad que la forma en que nos lo han enseñado, no necesariamente es la correcta. Pruebas: 1) Este capítulo es explicado para las generaciones, pero en su esencia, es para los judíos, y más aún, es para los discípulos. 2) Solamente hay una Judea en todo el mundo y está en Israel. 3) La Gran Tribulación NO es para todo el mundo, es solamente para la ciudad de Jerusalén, en territorio de Judea en Medio Oriente. 4) Todos los discípulos fueron, con la excepción de Juan, martirizados. Meditemos.
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